Flamenca


Discos Flamencos
Ginesa Ortega
Picap, 2005
Miguel Angel Aguilar Avilés


Sexto disco de esta catalana cuyo nombre ya pertenece al flamenco actual. Heterodoxa y con la cabeza bien amueblada, es decir, sin prejuicios. Ni lastres, que son una cosa muy flamenca. Será por catalana, también.

Prueba de ello es que Ginesa Ortega no es sólo la cantaora de este disco, también es la compositora y la productora de los nueve cantes que nos ofrece el disco. Y ha contado con las guitarras de José Manuel León y Pepe Habichuela (otra de las mentes inquietas del flamenco, y con un nombre “algo” eclipsado por el descomunal tamaño y número de sus parientes también flamencos). Y la voz de Guadiana, un cantaor que acostumbra a cantar en segundo plano, para baile, y que está entre los mejores que viven, colean y son. Todo esto ya nos dice cosas del disco, para empezar.

Al nuevo oyente hay que contarle, por situarle y saber por dónde andamos, que la voz de Ginesa es una voz más gitana (entre gitana y natural) que paya, más La Tana que Maite Matín, por decir algo.

La variedad de palos flamencos satisfará a los posibles públicos del flamenco: Cantiñas, bulerías, tangos, seguidillas, fandangos, soleá y aires de levante.

Un disco compacto (valga la redundancia del formato) cuya escucha trascurre en un abrir y cerrar de ojos, lo que, en este caso, no es signo de brevedad, sino de fortuna en sus logros.

Lo mejor: La profesionalidad, lo variado del disco y que carece de falsas pretensiones: no persigue el éxito pegadizo de la temporada ni tampoco llamarse revolucionario, sólo pretende proponernos un viaje de cuarenta minutos por un flamenco actual hecho con gusto. Y lo consigue. Sus mejores propuestas son el cante de levante y los fandangos.

Lo peor: Quien da lo que tiene con oficio y honestidad no tiene objeción posible. A partir de ahí, lo que cuenta es el gusto personal de quien oye.