Filigranas


Libros
Luis Clemente
La Máscara. 1995
Miguel Angel Aguilar Avilés


Este es uno de los mejores libros periodísticos, y reflexivos, en torno al flamenco que usted podrá leer jamás. Se trata del manual de referencia –o si me apuran del único libro general- acerca de la creatividad y las fusiones en el flamenco.

Hablar de creatividad y fusiones flamencas puede sonarles a muchos a cosa limítrofe con el Arte Flamenco, con mayúsculas, a curiosa mezcolanza digna de ser observada con una sonrisa condescendiente hacia lo experimental, hacia lo que carece de bagaje o educación en el flamenco más profundo y ortodoxo (si es que la palabra ortodoxia es compatible con la palabra arte). Para quienes así lo crean, o intuyan, la lectura de este libro resulta imprescindible, so pena de seguir viviendo entre creencias y “certezas” basadas en la docta y ortodoxa ignorancia del Flamenco, con mayúsculas, también.

Luis Clemente aborda con este volumen de 1995 la pionera labor de glosar y poner en su sitio y medida lo anecdótico y crucial de los artistas flamencos, y parientes, que han revolucionado y revolucionan el flamenco, no ya en éxitos de ventas o en aplausos de peñas flamencas, sino en evolución y vitalidad de un arte que, de no ser por ellos, posiblemente no tuviera hoy más trascendencia que la arqueológica que actualmente tienen tantas otras músicas de raíz. La clave del arte es que el artista sea un creador (con sus errores y sus aciertos) y no un mero ejecutante adiestrado para reproducir cánones sempiternos. Entre las caras famosas e indiscutibles están Paco de Lucía, Camarón o Enrique Morente (a base de no poder rebatir el tiempo y la historia), pero entre las caras menos famosas y aún hoy discutidas están las restantes 150 páginas de este libro: Raimundo Amador, Lole y Manuel, Diego de Morón, Triana, Diego Carrasco, El Luis, el Sabicas eléctrico, Manzanita y un larguísimo etc.

El autor hace recuento de los artistas que, sin importar raza, credo o nacionalidad, han experimentado o innovado en el flamenco, ya sea de forma ocasional o constante a lo largo de su carrera. El libro, estructurado en 14 capítulos temáticos, ofrece detalles, compara y surte de anécdotas e historia discográfica, para dar cuerpo a una obra en la que la suma de los pequeños y grandes momentos de atrevimiento en el flamenco nos ofrece una perspectiva desde la que valorar, con rigor y conocimiento, lo imprescindible de la labor de muchos de estos artistas, en su mayoría denostados o etiquetados como meras curiosidades en la historia del flamenco.

No trata el autor de fundir ni confundir las soleres de Utrera con los Mártires del Compás, o con Diego del Gastor adaptando a falsetas flamencas la música de Beethoven (que es de lo menos que pueden descubrir en este libro). Al contrario, el flamenco es formalmente distinto entre sí, entre sus palos, sus evoluciones y rupturas, pero sí hay en el flamenco una casta de creadores que, al margen de la etiqueta formal con que queramos nombrar sus obras (y el libro lo intenta y propone, formal y temporalmente) tiran del carro del flamenco, y estos creadores no son precisamente los que se sientan en una silla y se llevan cien años cantando la malagueña del canario. Este libro está dedicado a los que se sientan e inventan la malagueña del canario; y quien dice la malagueña del canario dice el flamenco psicodélico, la taranta de Paco de Lucía o lo que ahora mismo estará cantando un muchacho en algún pequeño festival y que mañana será vapuleado en cualquier periódico por uno de tantos especialistas en vivir del cuento flamenco, a cuenta de los inventan, pese a las piedras, las etiquetas y los purismos que emanan falta de seriedad.

Los capítulos que componen el libro, con abundancia de recuadros informativos y citas breves y certeras, son:

Introducción
Notas en blanco y negro
Flamenco y jazz, esas músicas de raza
Cantaores rebelados
La guitarra expansionista
Teclistas, vanguardias, exotismos
Sonido caño roto
Senderos venenosos
Jóvenes flamencos (el efervescente Madrid de los 80)
El ritmo moderno de la rumba
Rumba y frivolidad para los 80
Francia también es diferente
Mucho turista y poco explorador
Rock con raíces
Despuntes flamencos en la piel del rock español

En estos capítulos no se sobrevalora ni se exalta, sino que se da constancia y se recopilan encomiablemente los temas, artistas, discos y corrientes relacionadas con cada uno de ellos. Todo se completa con una discografía (e índice onomástico interno del libro) de muchos de los grupos y artistas mencionados.

No me resisto a reproducir, y a suscribir, tanto para escépticos como para interesados, algunas de las reflexiones que Luis Clemente vierte en su libro:

“He aquí un intento de reunir caminos disconformes y posturas disidentes: los flamencos que se han salido de los cánones, los músicos de otros campos que se han interesado por el flamenco, espíritus inquietos d otras tradiciones musicales… En realidad mucho refilón y pocas exploraciones. No todo es heterodoxia. Cabe diferenciar las mezclas orgánicas contra pastiches frankesteinianos, la simbiosis frente al híbrido empalme (…)Esto no tiene intenciones historicistas: existen muchos y buenos libros sobre los remotos y fascinantes orígenes del flamenco. Esto trata de lo impuro: la historia del flamenco es una sucesión de impurezas y el progreso es un valor ambiguo (…) En muchas ocasiones nos encontramos con reportajes en los que los periodistas sin excesiva especialización –ni pasión ni interés- engloban a gente del nuevo flamenco, sin ton ni son y sin mala intención, pero que poco o nada tienen que ver entre sí. Para el aficionado medio, cuando se menciona la expresión “Nuevo flamenco” se piensa en Pata Negra, Ketama y poco más; algunos no van más allá de Gipsy Kings. En definitiva, hay que distinguir lo que es “Nuevo flamenco”, membrete de un movimiento impulsado por una compañía discográfica, y lo que es el gran saco de la fusión (…) Es doloroso pontificar que no hay fusión que haya alcanzado, por citar dos ejemplos de utilización de Raimundo amador como guitarra—comodín, las cotas de Veneno y Pata Negra, la jondura de sus intentos, y menospreciar lo demás. Se han producido valerosas muestras que han quedado ocultas para los oídos del gran público y, por otro lado, han quedado sin surcar muchos terrenos vírgenes merced a pocos atrevimientos”

Lo mejor: La profusión informativa, la organización de la misma y la contextualización, histórica y en su época, de cada una de las iniciativas y creaciones expuestas en la obra. Igualmente se agradece el amplio formato del libro y el extenso material fotográfico que lo ilustra.

Lo peor: Que sólo llegue hasta 1995 (fecha de su edición). Bien merece una segunda edición actualizada.