Festival Flamenco Madrid y su polémica


Opinión
Marcos Escánez

Marcos Escánez


Festival Flamenco Madrid y su polémica

Autor: Marcos Escánez




No entiendo muy bien la polémica suscitada sobre la programación del Festival Flamenco de Madrid. Me refiero a que no entiendo que se produzcan este tipo de polémicas en la cultura… y les pongo en situación…

Nacho Marín es el director artístico del centro donde se celebra el Festival, y este año ha contratado a Niño de Elche como Comisario del mismo. Se supone que sabría perfectamente la línea que éste propondría y sin duda, eso era lo que iba buscando. En definitiva, una mirada distinta de lo que se ha hecho hasta ahora. Pero los aficionados y profesionales flamencos han salido a la palestra con la queja de que se está dando cabida a espectáculos que nada tienen que ver con el flamenco e incluso nos encontramos con la peregrina situación de que Nacho Marín, quien se supone que ha tomado la decisión de dar esa orientación, ha aparecido en algún medio intentando justificar su decisión.

Pero esto tiene un escaso debate porque quien paga, manda… Cualquiera puede tener una opinión distinta, pero eso no nos da derecho a la queja. El pagador/organizador ha decidido contratar a un Comisario, el que sea, y no hay mucho más que hablar. Las declaraciones de Nacho Marín debemos entenderlas como un gesto deferente hacia el flamenco en lugar de como un ademán defensivo.

Y mientras tanto, Niño de Elche se complace porque su popularidad se sustenta en este tipo de controversias. Por ejemplo… su Elevator Pich es “Exflamenco”, ha abominado públicamente de esta cultura diciendo que “es lo peor del mundo” y ha intentado ridiculizar todo lo que esta cultura representa. En el fondo, al aceptar este comisariado, ha pasado de ser un rebelde que se enfrenta al sistema (aunque en este caso el sistema sea una cultura) para convertirse en un educador del sistema, que enseña a la comunidad flamenca otra forma de ver, entender y vivir.

Así es… no puede negarse a comisariar este festival porque tiene la obligación moral de enseñarnos cómo se deben hacer las cosas bien, cómo se debe programar un festival flamenco y cuales son los conceptos y criterios que deben prevalecer en la escenografía de un festival de estas características.

Para cerrar, y por si me leen, debo confesarles cierto desconcierto. ¡Veo poco TRAP ahí….!