Feria Mundial del Flamenco 2006


Opinión
Marcos Escánez


La edición 2006 de la Feria Mundial del Flamenco ha tenido lugar en el Palacio de Exposiciones y Congresos de Sevilla, entre los días 15 y 17 de noviembre de 2006.



En el fondo, todos somos conscientes de que las cosas son siempre mejorables. El espíritu flamenco es de naturaleza crítica y disconforme, con tendencia a comparar cosas que no son comparables, y con demasiada frecuencia nos instalamos en la inflexible postura que adopta aquel que responsabiliza a los demás de su mala suerte.

Lo fácil, lo que en definitiva hacemos, es pregonar a los cuatro vientos la mala organización, la falta de asistencia, si es bueno o malo mezclar churras con merinas; pero lo hacemos con inquina y empezamos en la misma Feria… ¡Pá qué esperar!

Al estar organizada por el FIBES, por la Agencia Andaluza para el Desarrollo del Flamenco de la Junta de Andalucía y por el Instituto de la Cultura y las Artes de Sevilla, no se sabe muy bien a quién echarle la culpa. Así que nuestro teórico verdugo es una compleja entelequia que alimenta las más multiformes teorías y variopintas opiniones.

El año pasado, el 2005, no se celebró esta feria porque las anteriores ediciones habían presentado una curva descendente en los medios de comunicación, en la afluencia de público y en el balance económico. Este paréntesis en la historia del evento, debiera ayudarnos a entender que se trata de una apuesta de la comunidad flamenca, y no de algo que nos monta la compleja entelequia como parte de su responsabilidad, además, con la obligación de acertar para que su estrategia y su entramado esté a gusto de todos.

Es muy probable que la mayoría de los textos y las opiniones aboguen a favor de la continuidad de la Feria, pero muy pocos lo harán a favor de la Feria como Entidad Corporativa, y esto es lo que yo quiero defender en estas letras. El deseo es el mismo en todos; a saber, tener una buena Feria de Flamenco; pero esto es como el cante o la guitarra… el matiz es el que determina la diferencia, la calidad a veces, y otras muchas, el mismísimo Arte.

Oirse, se oyó de todo, así que los organizadores hubieran tenido muy fácil contar con un numeroso puñado de buenas ideas sobre qué elementos y estrategias podrían conseguir en la próxima edición un más certero tino. Es más, a bien seguro que con una pequeña encuesta institucional hubiera bastado para conseguir el desahogo individual y propiciar la participación colectiva.

Lo cierto es que una Feria de Flamenco debiera ser una cosa muy seria, además de muy necesaria, y su éxito no debe ser una cuestión de la organización sino del propio sector. A mí me gustaría ver el listado de expositores como un definido paisaje del flamenco actual, donde no sólo aparezcan aquellos que necesitan vender o los que creen en la marca como identidad corporativa. Y que la organización ayude bajando los precios, pero que estén todos… los grandes y los chicos; porque a ningún paisaje le puedes quitar el rio, la montaña o el cielo, aunque esté nublado, y que siga siendo el mismo paisaje.

También ayuda una estrategia de promoción seria, donde los anunciantes y la programación se publique en distintos idiomas y se diversifique su difusión con la antelación necesaria para que los programadores de todo el mundo puedan plantearse hacer su hueco en sus agendas.

Es interesante saber que días antes la celebración del Womex, en el mismo recinto, se clausuró con un rotundo éxito. Las músicas del mundo saben que una Feria debe ser un sitio con ruido, con mucho ruido y mucho espacio. Y el ruido lo hace mucha gente. Lo que se necesita en estos eventos es gente con cosas que decir y gente con la necesidad de escucharlas; una programación intensiva de actuaciones de demostración (ahora se llama Showcase), donde no se hable de caché sino de proyección; y que los folletos no sirvan de posavasos, sino de invitaciones para sentarse en mesas de negociación.

La música no puede quedarse sonando en una esquina, hay que venderla. Se trata de eso. ¡Será posible que las músicas del mundo lo sepan y nosotros no nos enteremos….! ¡Como si el flamenco fuera extraterrestre!. Que arrimar el hombro es más fácil de lo que parece. Basta con tener voluntad.