Enrique Morente. Malgré la nuit


Libros
Paco Vargas
Ed. Algorfa, 2015
José Cenizo Jiménez


Paco Vargas aporta a la bibliografía flamenca un nuevo libro. Antes, nos había dejado otros dedicados a la creación flamenca, a la historia del flamenco en Málaga, a la didáctica del flamenco, etc. Un hombre inquieto y siempre activo a la hora de dedicar su tiempo al flamenco no sólo desde este plano de creación e investigación sino también desde la experiencia en peñas, congresos, reuniones, etc.


Como nos dice él mismo, este libro dedicado a Morente está destinado a hablar, desde un plano absolutamente íntimo y personal, del Enrique Morente que él conoció: “Es mi sincero y sencillo, particular y sentido homenaje”. En esta sucesión de adjetivos está quintaesenciada la naturaleza, intención y desarrollo de las 220 páginas que lo conforman. Así pues, para los que no hayan tenido la oportunidad de conocer desde la amistad y la cercanía a Morente, como es nuestro caso, es una ocasión de lujo para descubrir matices de su personalidad y, a la vez, de su obra, siempre teniendo en cuenta lo dicho, que se trata de la visión subjetiva de Paco Vargas.

La obra se divide en cuatro capítulos: “Fulgor y muerte”, centrado en los días funestos de su enfermedad y pérdida, con los ecos familiares y periodísticos del momento y años siguientes; “Cosas que pensaba y decía”, donde cobra más valor la relación personal de Vargas y Morente en múltiples vivencias, no exentas de fulgor pero también de desencanto y enfriamiento, así como el ideario artístico y personal del granaíno universal; “Poemas y textos en prosa”, repaso por lo que el autor ha dedicado al cantaor; y “Producción audiovisual: discografía, documentales y montajes teatrales”, relación de datos de lo que el epígrafe sugiere, útil para los aficionados e investigadores.

La aportación de la obra, pues, está en todo lo dicho, las anécdotas y detalles que sólo el autor y amigos pueden conocer, intimidades que nos acercan al hombre y al artista. Algunos pasajes pueden resultar hasta desagradables, como las palabras que se dirigen Manuel Martín Martín y Morente en una polémica que, por su tono, es de todo menos positiva para el flamenco y los flamencos. Es la parte más odiosa de este mundillo del flamenco, más allá de la categoría artística y la afición tan intensa de tantos aficionados. Morente quizá fue infravalorado durante muchos años, y en Sevilla, como dice Vargas, no se le apreció mucho, pero llegó su momento y lo aprovechó, como lo aprovecharon antes Pepe Marchena, Caracol, Antonio Mairena o Camarón. Ahí queda su obra, como la de los grandes del flamenco, en una lista de maestros que sí han marcado algo en una época. El cuánto ya es más subjetivo, claro.