El Universo de Carmen Linares


Entrevistas escritas
Arabella Siles


Entrevista de Arabella Siles a Carmen Linares
Sevilla, 2006

Carmen Linares me cita en su casa. Una noche de insomnio le obligó a descansar. Mientras llega, el silencio del salón me habla de sus viajes y de sus premios. Objetos de diferentes países, fotografías de la cantaora, siempre con una sonrisa, y esa mirada viva y serena. El rojo y el ocre sobre un lienzo, su rostro y su cante.


De Linares a Nueva York: The New York Times dijo que contaba con un poder expresivo extraordinario. ¿Dónde nace su intensidad interpretativa?

Es un sentimiento que sale de dentro. En el flamenco, si no das tu corazón es difícil que un artista transmita en el escenario. Supongo que habré nacido para eso. Llegó un momento en que tenía que decidir qué es lo que iba a hacer. Mi padre, que tocaba la guitarra y tenía mucha sensibilidad para el cante, lo tenía muy claro, y me dijo: tú tienes un don y es para que lo utilices. Y eso fue muy clarificador, me dio mucho ímpetu y dije: voy a probar.

¿Cómo fue el recorrido de su carrera?

Una carrera con muchísimas satisfacciones. En Ávila, mi padre conectó con la gente del flamenco, allí había gran afición. Gané un concurso con doce años. A los diecisiete fui a Biarritz con mi primer contrato. Después canté para el baile con Paco Romero, luego, gira con Fosforito, en Francia. En Madrid, con Camarón y con Morente en el Café de Chinitas.


¿Cuáles son los resortes que la mantienen en este destino prodigioso?


La familia es importantísima. Si no tuviera la armonía que tengo en casa, no sería tan fuerte. Necesito toda mi energía y todo el apoyo para salir al escenario y estar tranquila. Lo que hago me gusta y me satisface. Sigo teniendo la misma ilusión que cuando tenía veinte años. Y pienso que en el mundo hace falta la música.



¿Es en el tablao donde germina la autenticidad de su cante?

En los tablaos he aprendido mucho, no sólo a cantar, también a escuchar a mis compañeros. Había mucha más comunicación que ahora entre los artistas. En los tablaos descubrí un mundo maravilloso. Todas las grandes figuras estaban allí, tanto del cante como del baile. Yo estaba en Torrebermeja, donde cantaba Camarón y La Perla de Cádiz. En el Chinitas, Enrique Morente y Carmen Mora. Menese, en Zambra. La vida del flamenco estaba en los tablaos.


¿Sus referentes cuáles son?

D.Antonio Chacón ha sido uno de mis grandes pilares. He escuchado a La Niña de Los Peines, a Vallejo, conocí a Pepe de la Matrona, que era un sabio, a Juan Varea y a Rafael Romero. También he aprendido de La Perla y de los compañeros de mi generación.

Para ilustrar una charla de Alberti en 1933 sobre La Poesía popular en la Lírica Española, La Argentinita y Lorca interpretan Canciones Populares Antiguas. Sesenta y dos años después, usted interpreta de nuevo el folklore español.

¿Ha recreado un flamenco nuevo de un flamenco antiguo en el disco “Canciones Populares Antiguas”?

Quise hacer una recreación. Estaba tocado al piano, y quería hacerle arreglos de hoy, con músicas de hoy, y con el sentir de hoy. Si me hubiera limitado a cantarlo como lo cantaba La Argentinita, no habría tenido gracia. Sin embargo, ese disco fue un auténtico hallazgo porque mucha gente se identificaba con esas canciones y yo le cambié los ritmos y los llevé al terreno del flamenco. Casi todo estaba hecho al ritmo de bulería, yo metí tangos, también en la canción de El Café de chinitas metí bulerías en tono de guajira a petenera.

La fuerza del flamenco, ¿ se encuentra en su diversidad?

Claro, en su diversidad, en su riqueza musical y en su verdad. El flamenco es una música muy de las entrañas y tiene mucho de entrega. Por otro lado, musicalmente es una belleza. En el flamenco no te puedes reservar, si estás cantando por seguiriyas, estás expresando un sentimiento, y por lo tanto, no puedes pensar cómo colocas la voz.

¿Introduce su propia revolución en el cante?

Yo le llamaría evolución. Es una música que tienes que vivirla personalmente. Tú no puedes sentir lo mismo que sentía un cantaor hace sesenta años, las influencias que tienes de fuera son distintas. Por ejemplo, Paco de Lucía ha evolucionado mucho, su guitarra ha sido un detonante, lo que a él le ha llegado de los músicos que ha conocido, no tiene nada que ver con los que conoció Sabica o Ramón Montoya. Si un cante lo haces tuyo suena distinto sin quererlo. Cuando me dicen: eso suena a ti, eso no lo hemos escuchado nunca, es porque lo hago a mi manera.


¿Cuándo se innova?

Hacer las cosas a tu forma es innovar. Aportas cosas a lo que haces sin ser consciente de ello. Si un cante lo haces tuyo, suena distinto sin quererlo. Cuando a mí me han dicho: eso suena a ti, eso no lo hemos escuchado nunca, es porque lo hago a mi manera. Para mí innovar es ser auténtico, ir con los tiempos.


Marcel Marceau dijo que con las palabras, la mentira es posible y con el silencio se puede viajar a la hondura. ¿Son necesarios los silencios?

Sí, sí. En el flamenco los silencios son muy importantes. De hecho, en el flamenco, tanto en el baile como en el cante, o en la guitarra, hay silencios que son necesarios y que además los agradeces. Se dice mucho: este guitarrista tiene silencio, o este cantaor tiene silencio.

¿En qué universo nos adentra su cante?

Las letras las cuido mucho, me tienen que decir algo, y que sea poesía. Hay letras que te resumen una vida en tres líneas. La poesía es tan maravillosa. De un verso me interesa que hable de los sentimientos del ser humano en los diferentes momentos de la vida. Las letras del flamenco, hablan de eso.


¿Le gustaría crear su propia escuela?

Más que mi propia escuela, mi propio sonido. Cuando te escuche la gente, que diga: ésa es Carmen Linares. Una de las cosas más importantes es tener personalidad y transmitir sentimientos. No imitar a nadie, porque cuando haces el flamenco con tu propio yo, eres auténtico.


¿Cómo entiende la vida?

Me la llenan mi marido, mis hijos y mi madre. Tengo mucha ilusión con mi carrera y con lo que van a hacer mis hijos. Me implico en sus proyectos. Quiero que sean felices y que elijan algo que les guste. Me gustaría que el mundo fuera distinto, que no hubiera gente que sufre, que no hubiera guerras, ni terrorismo, ni hambre.