El turista soy yo


Discos Flamencos
LUIS AGUJETAS
Discmedi (2007)
Miguel Angel Aguilar Avilés


No encontramos ante un disco y un documental de la mano de la estadounidense-venezolana Trina Bardusco. Y me centro en este “detalle”, porque es ella la directora y compiladora de este proyecto. Y su trabajo nos da una perpectiva distinta de la acostumbrada en el flamenco en España: discos comerciales o para aficionados. La nueva perspectiva es la de una turista, sin que ello sea peyorativo, simplemente diferent. Como España, vamos.

Trina obtuvo una beca americana, tipo Erasmus, que le financiaba un trabajo de estudio del cante flamenco en España. Y se vino a España, y fue a parar al local de flamenco para turistas La Carbonería, de Sevilla. Allí quedó prendada del arte de uno de los cantaores de este local: Luis Agujetas. Y, a partir, de ahí, basó su trabajo en la figura de este cantaor.

Luis Agujeta, gaditano y con otros dos discos en su haber, es el menor de los nueve hijos del histórico cantaor gitano Agujetas el Viejo. Sus hermanos más conocidos son Manuel Agujetas y Dolores Agujetas.
Esta obra multimedia toma como piedra fundacional el concepto del “duende” flamenco. La mística de lo irrepetible, el momento de arte inasible que ha sido objeto de mil y un libros y poemas; quizás demasiados. Y en la fascinación por esa palabra, tan comodín y desgastada en el flamenco, se basa este disco y documental, con el cante y la voz de Luis Agujetas y los textos y guión de Trina: se trata de la primera fascinación de una turista que se acerca al flamenco y encuentra en él un amor a primera vista en un local de espectáculo imposible.

Y digo imposible, porque queda plasmado en el documental cómo este tipo de espectáculos son un reclamo de tipismo para turistas ávidos de folklorismo vistoso, con un público más preocupado por descansar o beber, a voz en grito, que por asistir a un encuentro artístico que requiere concentración y una cierta dosis de mística, como casi siempre pasa en el arte.

No obstante, y a pesar de ello, Trina queda fascinada por ese primer momento y se lanza. Aquí la tenemos: el disco ofrece, a lo largo de 40 minutos, 5 cantes de Luis Agujetas (minera, bulerías, tarantos, seguidillas y tangos) y el documental una aproximación a Luis Agujetas en diversos momentos (en el tablao, en el mercadillo, con familiares, reflexionando, etc.) resultando, ciertamente, ameno y agradecido de ver. Por su parte, los cantes del disco de Luis Agujetas no pasan de ser correctos, en su ejecución y grabación.
En definitiva, un curioso trabajo en el que la autora queda fascinada, sospecho, por el timbre áspero y gitano de Luis Agujeta, cuadrando (el timbre y la etnia gitana) con los tópicos asociados al flamenco. Y es que, cuando alguien, románticamente, busca el duende acaba por encontrarlo. Aunque el duende no se aparezca. Es este el caso.

Lo mejor: EL documental, en su ritmo y realización, y cómo nos traslada a distintos ambientes, siempre con las continuas y naturales reflexiones de Luis Agujetas (de agradecer). Asimismo es positiva la apuesta de editar este trabajo por lo que nos aporta: la curiosa perspectiva que tienen muchos turistas del typical spanish flamenco. Es muy apropiada la sensación de Luis Agujeta, sobre el escenario y rodeado de turistas que están a años luz de acercarse al flamenco (aunque lo tengan delante), de pensar que, ante ellos, el verdadero extraño, el turista, es él.

Lo peor: Que el disco y los cantes de Luis Agujeta son mucho menos interesantes que el propio Luis Agujetas y el proyecto del que es protagonista.