El tiempo viene y se va


Discos Flamencos
Paco Ocón
Fonoruz (2010)
Antonio Nieto Viso


En esta ocasión, me voy a ocupar en contarles a ustedes mis impresiones después de haber escuchado el cd. “El tiempo viene y se va”, que ha grabado el cantaor Paco Ocón Cuadrado, acompañado por la guitarra de Patrocinio Hijo, la colaboración del percusionista Luis Dorado, y de Antonio Ocón como segunda voz en el corte diez. Decirles, que como casi siempre ocurre en estos tiempos, la producción es del propio cantaor, que es como reconocer que él ha corrido con todos los gastos, y luego ya veremos si recupera el dinero invertido; un mérito por una parte, y lamentable al mismo tiempo.

En general me ha gustado este trabajo en el que se desenvuelve este joven cantaor de Adamuz, localidad perteneciente a la comarca cordobesa del Alto Guadalquivir, contando en la actualidad con una brillante cantera de cantaores buscando un sitio en este difícil Cante grande.

Con vuestro permiso, paso a describir, cante a cante, lo que me han transmitido los mensajes envolventes de las letras de Ángel Ruíz y del propio Paco Ocón. En primer lugar, nos invita a acompañarle en todos los estilos que están dentro de “El tiempo viene y se va”, nos recibe con una colombiana cargada de ilusión para agradar al respetable mirándose en el espejo artístico de Luis de Córdoba. Hace bien, Luis Pérez Cardoso tiene una amplia discografía, en la que demuestra ser un gran especialista de este y otros aires musicales. La voz de Ocón, y la del maestro de Posadas son muy similares en su desarrollo estilístico.

Una vez hecha la presentación con la colombiana, se sumerge en unas alegrías o cantiñas de Córdoba sobre el poema “cosas de mi tierra”, según el esquema personal que nos dejó Pepe Lora, una voz privilegiada para homenajear a su cercana Córdoba con el añadido peculiar el percusionista marcando los tiempos entre tercio y tercio.

“Preso y centinela” envuelve literariamente a una granaína engrandecida con la media que creara don Antonio Chacó. Paco ha dejado para el presente y el futuro unas curvas melódicas acordes con la temática de las voces laínas, y flamencas al mismo tiempo, con el añadido de hacerlo sobrado de facultades.

El terruño, ha condicionado muy gustosamente a este hombre amante de la libertad y de los espacios abiertos en contacto con la naturaleza, la misma forma paisajística le ha inspirado para crear “jugar entre trigales”, unos fandangos naturales de los que entresacamos como sobresaliente el estilo del Gloria, con el añadido de constantes malabarismos cargados de emoción.

En la mitad del recorrido, lo lamento, pero lo tengo que decir, “con los pasitos que damos” no ha sabido manejar la soleá apolá para cuadrar el compás y la música del sonido de este palo que está de moda en la versión de don Antonio Mairena. Pero estoy seguro que lo puede mejorar, tiene toda una vida y una afición desmedida para su oficio.

Otra vez el tiempo y el argumento le sacan del pequeño traspié con “mi niña” en donde recobra la flamencura y la brillantez de la guajira en una unión perfecta entre cante y guitarra en los cinco minutos treinta y segundos que dura el corte con Luis de Córdoba revoleteando en la diacronía sonora.

El corte siete, lo llama “siete fuentes de soles”, un piropo majestuoso a Andalucía por caracoles según el maestro José Menese, que tienen en cuenta bastantes jóvenes. De lo que nos alegramos los que llevamos muchos años siguiéndole, y que marcó una época con las letras tan originales de Francisco Moreno Galván. Luce también sus facultades Paco con galas sonoras con “un nuo (sic) en la garganta”, con la escuela de Manolo el de la Ribera se adentra en el Levante almeriense con el taranto, para seguidamente replegarse en el territorio de la taranta de Linares, a la que tan magníficamente ennoblecen la joven generación antes reseñada del Alto Guadalquivir. No abandona la estructura sonora, canta a “las fuentes el querer”, una malagueña del Canario que remata con la rondeña y el fandango personal de Frasquito Hierbabuena entre el ritmo libre del albedrío acorde con sus facultades.

Sin darnos cuenta, hemos llegado al final del trayecto musical con “manojito de romero”, unos fandangos de Huelva muy modernos, pero con carencias artísticas y estructurales, aunque reconozco que ha arriesgado para vislumbrar nuevos caminos personales en los aires onubenses que pronto pueden estar entre nosotros.

Queridos amigos y amigas, quédense con el nombre de Paco Ocón, puede que de ahora en adelante lo escuchen en los festivales flamencos, en peñas, y en emisoras de radio, es una voz del presente si ustedes quieren, claro.