El Quijote hecho flamenco


Discos Flamencos
Basilio V. y Luisa Huelva
KMC, 2005
Antonio Nieto Viso


“En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor”. Así comienza don Quijote de la Mancha, una de las más conocidas obras en lengua castellana.

A primera vista, parece que voy a hablar de literatura, cierto, algo de eso nos encontramos en este Cd. con párrafos adaptados para describir el recorrido de los dos personajes centrales, que son don Quijote y Sancho Panza.

Don Quijote de la Mancha, lo escribió don Miguel de Cervantes Saavedra, que nació en Alcalá de Henares en 1547, y murió en Madrid en 1616. Varios siglos después, el cantaor Basilio Villalta Grande, natural de la localidad manchega de Tomelloso, se ha atrevido a rendir este homenaje flamenco a Cervantes y a su terruño de la mejor forma que sabe hacerlo, cantando por derecho.

A Basilio Villalta, lo conozco antes como cantaor, que como persona, ya que han sido muchas las veces las que le he escuchado cantar como concursante en el Festival Internacional del Cante de las Minas, donde ha sido distinguido con algunos primeros premios. Estamos por lo tanto, ante un veterano cantaor, un gran entusiasta del Cante, que con su dinero ha abierto el museo flamenco que lleva su nombre en Tomelloso, un lugar donde se puede escuchar buen Cante y contemplar en sus paredes multitud de fotos, carteles, y recuerdos de los festivales en los que ha intervenido con sus compañeros; y que según nuestro buen amigo, el erudito Antonio Escribano Ortiz, Basilio Villalta, es en la actualidad el mejor cantaor de Castilla La Mancha.

Aunque el Cd. salió al mercado en 1995, no por ello ha perdido actualidad, tenemos por delante un trabajo perenne, tanto por la temática, como por el arte que contiene con la voz principal de Basilio, como la de la cantaora Luisita de Huelva, la guitarra acompañante es la de José Almarcha, la percusión la pone Pedro Martínez, el bajo David García, todo esto se completa con el ambiente y las palmas de Miguel y Eva; y hasta queda bien el recitado de Perico de la Mancha.

De los capítulos I, XXV, XXXVI de don quijote de la Mancha se han escogido los pasajes que el cantaor ha creído oportuno para adaptarlo al Cante Flamenco. La verdad sea dicha, a mi me parece que todo está bien conseguido; y lo más importante, escuchando el Cd. se percibe todo el cariño que este hombre ha puesto en todos los palo que aquí ha introducido.

En el primer cante por Alegrías de Cádiz, nos describe la condición social de don Quijote, para posteriormente seguir avanzando en la novela con unas Guajiras en la línea de Juanito Valderrama, aunque el cantaor utiliza otras tonalidades de grandes figuras de reciente pasado. La Guajira la enseñorea por las amplias llanuras de Ciudad Real y Toledo en conjunción musical con la perfecta adaptación que podemos comprobar en todo el trabajo.

Con la Malagueña de la Trini, el cantaor describe al caballero de la triste figura cabalgando en su ambiente. La Rondeña basada en la de Rafael Romero y los Jabegotes como remate cierran este capítulo. En el corte 4, escuchamos la Soleá de Cádiz para discurrir por el camino de Puerto Lapice con los inicios aventureros como caballero andante seguido muy de cerca por su fie escudero Sancho Panza. Con la Soleá de la Serneta cierra este estilo básico con el que poco a poco recorre estas calurosas tierras de vientos solanos muy parecidos a los que soplan en Andalucía, que curten a la buena gente que lo habitan, y lo digo por experiencia.

Describe los molinos de viento en el paisaje, de los que por cierto, todavía quedan algunos desafiando al tiempo en Campo de Criptana, y en Consuegra, los mismos que inspiraron a don Miguel para que el caballero andante entablara batalla, que al tener perdido el juicio, vio gigantes, combate que es descrito con Bulerías por Soleá y unas rítmicas Bulerías para recrearse en la variedad estilística que Basilio domina.

Queda muy bien cantado el pasaje de la aventura de Sierra Morena con unos clásicos Tangos, en los que Basilio Villalta rezuma afición y pundonor por todos los poros de su cuerpo, en los que en anteriores pasajes se perciben en la lejanía las querencias de Camarón. Leves cadencias cierran sin prisa este corte por el paisaje manchego, que es lo normal por estos pagos en la voz de un buen comunicador que conoce su tierra.

Con el estribillo de las Sevillanas, que bien pudieron tener aquí su origen en la Seguidilla manchega, el interprete nos narra la “Batalla de los cueros de vino”. Por Peteneras y el Zorongo, con bellas curvas melódicas, nos recuerda el estilo de la Rubia de Málaga para relatarnos la liberación de los galeotes presos, que entonces eran conducidos a pie hasta el lugar del cumplimiento de la condena.

En la Colombiana, vuelven a salir a flote las excelentes facultades de Basilio como artista. La Granaína, es la antesala para preparar el cierre aventurero que ha resultado muy atractivo. Pone punto y final en el corte diez, con el desengaño que sufre don Quijote, que no comprende el por qué del mal pago que recibe de los galeotes después de liberarlos, que le propinan una brutal paliza dejándolo mal parado, triste, malherido. Con su inseparable Sancho busca refugio en la sierra para no ser descubierto, la Milonga y unas Bulerías, son las encargadas de cerrar este homenaje flamenco a don Quijote de la Mancha.

Yo me lo pasado muy bien escribiendo esto, mientras Basilio Villalta envolvía con su cante mi casa de Toledo, enclavada en plena Ruta del Quijote, viendo a primera hora de la mañana pasar los peregrinos que caminan en peregrinación a Santiago de Compostela.