El jardín del flamenco


Libros
Juan Verdú
Ed. Alfabia, 2015
José Cenizo Jiménez


A Juan Verdú le debe mucho el flamenco. Lo conoce bien y lo ha promovido cuanto ha podido, y sigue haciéndolo, ahora con este libro, El jardín del flamenco. No se trata de un estudio científico sobre el mismo, sino de un recopilatorio personal, emocional de su experiencia cerca del flamenco y de los flamencos, acerca del flamenco y de los flamencos. Los conoce bien, desde El Cigala a Enrique Morente y familia (precisamente en la portada hay una hermosa foto con Estrella Morente y el libro se acompaña de un CD con temas de padre e hija).



Recuerda las noches infinitas de cueva con los genios Camarón y Paco de Lucía, entre otros muchos artistas, en el bar Candela, discutiendo sobre la renovación del flamenco; saca del cajón de su memoria flamenca las bulerías en el Chinatown de Nueva York; se sitúa entre los que lucharon por un flamenco lejos del tópico capaz de estar en los escenarios más importantes del mundo.

Reivindica el flamenco como arte universal con una gran potencialidad: “se consideró el flamenco como una diversión de juerguistas y perdonavidas, algo bastante vulgar, propio de la plebe, y los españoles nunca entendieron que el flamenco es el arte universal de nuestras vidas” (p. 27). Se queja de cómo en los ochenta y noventa del siglo pasado, alrededor de la Expo 92, muchos consideraron el flamenco como algo franquista. Todo su periplo vital con el flamenco y los flamencos se ve salpicado por numerosas anécdotas que animan la lectura de la obra y hacen de contrapunto a las críticas o desencantos expresados.

El CD que acompaña la obra contiene cantes emblemáticos de Enrique Morente, como “La leyenda del tiempo”, “El niño yuntero” o los tangos “A la hora de la muerte”, y un cante de su hija Estrella, “Volver”, que además colabora con su padre en algunos cortes como unas alegrías de gran frescura o los tangos de sabor ganaíno “Tangos del Pepico”.

Un libro de memoria flamenca, en definitiva, cercano, sencillo, sin grandes pretensiones, capaz de unir crítica mordaz y detalles íntimos y amistosos con muchos artistas que le han dado la vida, pues Verdú es de quienes no podrían vivir, como tantos aficionados, sin el flamenco.