El flamenco que viví


Libros
José de la Vega
Viceversa editorial, 2009
Antonio Nieto Viso


Ole, ole, y ole, para el bailaor, bailarín, y coreógrafo , José de la Vega, por el extraordinario libro que ha escrito, titulado, “El Flamenco que Viví”, publicado por la editorial Viceversa Singular, un fundamento, que contribuye a enriquecer la historia de las tres gracias del Flamenco, el cante, el toque, y el baile. Si a todo esto, le añadimos, la gran cantidad de fotografías perfectamente ilustradas que están dentro de la obra, tenemos un rico archivo que nos da a conocer a las figuras de todas las épocas; muchos de esos artistas que todavía viven, sentirán una inmensa alegría unida a lagrimas furtivas de nostalgia al contemplar el paso del tiempo, pero sin ponerse amarillas, la digitalización les ha devuelto el brillo del momento que fueron captadas por el ojo de la cámara.

Antes de continuar, permítanme, que someramente, de a conocer en parte, la biografía del autor del libro, un interesante personaje de la danza, que de forma temporal se ha hecho historiador contándonos su vida artística.

José de la Vega Pozo, nació en la localidad sevillana de Utrera, el 6 de Diciembre de 1931. En plena adolescencia, abandonó los estudios de bachillerato para consagrarse al baile. A partir de aquí, comienza una brillante carrera, que inicia concretamente en 1953, cuando quedó atrapado por Barcelona como su lugar de residencia, exceptuando, claro está, sus continuas giras por todo el mundo; por lo que conoce en profundidad lo que nos dice, después de haber tratado y admirado a los más grandes.

Su amplia obra, fue reconocida pronto con el Premio Nacional de Teatro en 1961. José de la Vega, ha tenido el enorme acierto de poner en las manos de los amantes del Flamenco sus vivencias, con lo que presta un importante servicio a la historia, y a todos los estudiosos por la gran cantidad de datos, así como los testimonios gráficos, la mayoría, desconocidos, de ahí dimana su enorme valor.

Paseando por las 335 páginas lujosamente presentadas, nos encontramos un museo del que podemos entrar y salir cuantas veces lo necesitemos para visitarlo y consultarlo, puesto que es un libro para toda la vida. Pero mi consejo, es que lo tengan lo más a mano posible en su biblioteca, lo van a utilizar con frecuencia como obra de consulta.

El autor, como buen erudito que es, con su excelente memoria camina a nuestro lado con su lenguaje sencillo, pero culto al mismo tiempo, para que su vida artística aflore en general, sobresaliendo obviamente, al hablar del baile. Pero es que además, nos da a conocer a los personajes legendarios, hasta llegar a la más reciente actualidad. Nunca se lo podremos agradecer lo suficiente.

Al abrir esta lección magistral, nos da la bienvenida él mismo, con una foto de su juventud en plena actuación, seguido del prólogo del flamencólogo y escritor Francisco Hidalgo Gómez. Sin más dilación, pasa a la configuración del primer capítulo, que comienza ilustrándonos con el siguiente párrafo, cito textualmente: “El Flamenco es un arte vivo en constante evolución. Esta manifestación artística empieza a configurarse en la segunda mitad del siglo XIX, con la apertura de los llamados cafés cantantes. Cantes, bailes, toque y palmas”.

Lo que viene a continuación, les invito a que lo compartan conmigo, según mi objetividad, tal como lo he disfrutado leyéndolo con mucho interés, línea a línea, párrafo a párrafo, foto a foto, para que quede bien grabado en mi memoria.

La historia, la patria del Flamenco, la mejor época, y su crisol nos lo ilustra don José de la Vega, con todas las facilidades en los apartados que él ha sabido colocar de manera cronológica.

Las fotografías que primero aparecen son las de las bailaoras Juana Vargas La Macarrona, y Magdalena Seda Loreto La Malena. Nos conduce por la senda de las actividades de cada uno de los integrantes, tanto en España, como en el importante apartado dedicado a Estados Unidos.

Los palos del Cante quedan descritos de una forma concisa ilustrados con el árbol del Flamenco, que en su día elaboró el estudioso y recordado flamencólogo Carlos Almendros, del que todos hemos aprendido un poco. El viaje nos informa de un mundo que para algunas personas significa no caer envueltos en las telarañas del olvido.

Los más grandes cantaores, desde Silverio a La Serneta, pasando por Manuel Torre, don Antonio Chacón, La Niña de los Peines, pasando por Fernanda y Bernarda de Utrera, Paco Cepero, y así hasta llegar al testimonio gráfico de José Menese en Cornellá (Barcelona) el año 1980.

El capítulo dedicado al período teatral, es un homenaje al baile con lo mejor que se puede reunir instruyendo con todo lujo de conocimiento que él domina muy bien como especialista. Dice en la página 39, que: “El Baile es el mejor homenaje que se le pude hacer al cuerpo humano. Posiblemente la danza brotó sin esperar a la música para manifestarse”.

¡¡Que gran definición de lo que es el baile!!. Claro es comprensible, este hombre lo siente, y es capaz de decirlo con los pies y con la palabra.

Recuerda, y rinde tributo de admiración a Encarnación López La Argentinita, y a Vicente Escudero. Nos instruye de los bailes regionales como el inicio de esta disciplina, y lo importante que es la escuela bolera, tanto para la danza, como para el baile.

Pastora Imperio. Tórtola Valencia, La Argentinita, Antonio El de Bilbao, Trinidad Huertas La Cuenca, Antonio Ruíz Soler, todos en su máximo esplendor les hace justicia con total equidad. A mi juicio, con estos artistas se comprende el gran momento que el baile vive en la actualidad.

Nos llama poderosamente la atención, el fascimil reproducido en el libro del Decálogo sobre el baile flamenco escrito de puño y letra por Vicente Escudero, que regaló a José de la Vega, que a su vez, ha tenido la gentileza de donarlo al Centro Andaluz de Flamenco de Jerez de la Frontera. En este Decálogo, están las bases para ser un buen bailaor o bailarín, como lo fue el maestro vallisoletano.

Nos documenta los años dorados del baile español, que comenzó a gestarse en Nueva York, en la Gran Manzana con los grandes monstruos, La Argentinita, Pilar López, José Greco, Manolo Vargas, Carmen Amaya, Rosario y Antonio de Triana, junto con los famosos guitarristas, Sabicas, y Carlos Montoya dentro de los años cuarenta del pasado siglo XX.

Comparto con el Señor de la Vega, lo mucho que aprendió de la gran catedrática Pilar López, que nos dejó para siempre el 26 de Marzo de 2008. Las veces que tuve el privilegio de hablar con aquella gran señora, me dejó una profunda huella contestando con total naturalidad a las preguntas que le formulé, un recuerdo inolvidable.

Antonio Gades, Cristina Hoyos, y Mario Maya, entre otros, tienen un sitio de honor en estas páginas con fotografías junto con Sus Majestades Los Reyes de España, y la Infantas doña Elena y Doña Cristina; como sabemos la Familia Real siempre está con nuestro arte.

El Flamenco en Cataluña ha aportado, y sigue dando figuras, con las que el autor ha vivido desarrollando en primera persona, y compartiendo vivencias, resaltando a la gran Carmen Amaya, la bailaora de fama mundial que nos hizo disfrutar esta artista irrepetible.

Para ir cerrando la lectura de de este importante libro, nos mete de lleno en el capítulo “En el Candelero”, habla de Manuela Carrasco, Paco de Lucía, José Mercé, Lalo Tejada, Eva Rubio, Angelita Gómez, Antonio El Pipa, Cristina Hoyos, Lola Greco, seguido de otros artistas que actualmente tienen en sus manos las riendas de lo que podemos presenciar en los escenarios de la geografía española y de otros países.

Seguiría dando más información, pero no debo abusar de la generosidad de Jondoweb. Interesa mucha de la información aquí contenida, que pueden encontrar leyendo “El Flamenco que Viví”, si no os fuera posible, en otra ocasión podría realizar otro análisis desde otra visión, que se puede.