El Color del Baile Flamenco


Libros
Paco Sánchez
Paco Sánchez (2005)
Marcos Escánez Carrillo


Tal y como dice Manuel Martín Martín en el prólogo, la fotografía flamenca “se burla de los discursos y de las clasificaciones”. Precisamente eso es lo que hace que esta forma de arte se desarrolle tangencialmente al flamenco, y por tanto, su grandeza estriba en la falta de contaminación.

Paco Sánchez tiene en su haber un considerable número de años fotografiando todo tipo de cosas y personajes; entre tanto, su afición al flamenco, su sensibilidad y su debilidad por el color bien entendido y contextualizado, lo proponen como uno de los más destacados plasmadores de momentos sublimes del flamenco.

Especialista en el testimonio y la velocidad del obturador, de su juego con el milisegundo y la profundidad de campo, nos queda “El color del baile flamenco”; un libro para el disfrute visual y para la otra dimensión del flamenco. La que hace sublime un color o la textura de la piel de una mano.

Como siempre, no recuerdo el nombre del fotógrafo que después de que su alumno le preguntara qué debía hacer para conseguir buenas fotos, el profesor contestó con una palabra : “acercarte”.

Esa lección la tiene bien aprendida el autor de este libro, y nos sorprende con el impacto visual de una peineta, de un pendiente, de un zapato o de un ojo. Nos enseña, con la naturalidad de un instante a mirar una realidad ajena, casi siempre, a nuestros limitados sentidos. También hay que decirlo, que si nuestra mirada tuviera zoom, es muy probable que dicha realidad también escapara a nuestra percepción. Y es que Paco Sánchez cuenta con el don del buen encuadre.

“El color del baile flamenco” es una composición compleja de detalles recogidos de diversos escenarios que se alternan con instantáneas de estudio. Como resultado obtenemos un encuentro con otra realidad del baile flamenco, la del detalle, la del color y la del silencio. Otra forma de arte, históricamente obviada, que ahora se reconoce lo suficiente como para que se pueda editar un libro sin que nadie se rasgue las vestiduras.

Otra forma de “reconocer” el baile flamenco y no olvidemos aquello de : “Vale más una imagen…”.