El cartel maldito


Libros
Manuel Bohórquez
Pozo Nuevo , 2009
Marcos Escánez Carrillo


Con este sugerente título se nos presenta el estudio más amplio que se ha realizado hasta el momento sobre el mítico cantaor conocido como “El Canario”, cuya famosa malagueña ha sido una de las más cantada de la historia del flamenco, por lo menos, entre 1900 y 1940. En este sentido, valga mi sincera invitación a los aficionados que gusten de tener una extensa discoteca de cantes antiguos, para que comprueben en sus archivos que en las primeras décadas del siglo XX la grabaron la gran mayoría de los artistas reputados. Es más, que seguramente sea el cante que más se repite en la discografía de la época.

Pues bien, como bien anunciaba al principio, este sugerente título ha sido el elegido por el investigador Manuel Bohórquez para presentar una interesante biografía desde una perspectiva distinta al tradicional “sota, caballo y rey”. El cartel pertenece al café sevillano en el que asesinaron al artista 47 días después. A la vista del cartel no se puede precisar que ese espectáculo se mantuviera todo el verano, pero el hecho de que el autor no se lo plantée, hace pensar que dicho cartel se mantuvo o que sufrió muy pocas variaciones en ese verano de 1885.

Un cartel de lujo en el que encontramos, entre otros, al maestro Pérez, el Canario, la Serrana, la Peñaranda o la Carbonera. Un cartel sobre el que cayó una maldición la noche de autos, de la boca de una desconocida y agraciada muchacha. Y una maldición que fue cayendo sobre casi todos los artistas de ese cartel procurándoles de forma impía una mala muerte o un final trágico.

Con este histórico panorama, sin eludir la leyenda y el misterio, el autor analiza y repasa el cartel y la biografía de cada uno de los personajes que aparecen en el mismo.

El siguiente capítulo se dedica a la localidad de Álora, de donde era oriundo nuestro protagonista, Juan Reyes, y para cuya localidad de origen el autor reivindica su importancia en la constitución de la malagueña, gracias a sus sobresalientes artistas en este palo.

Y entra de lleno a biografiar a “Malofino”, apodo con el era conocido el protagonista de la historia en su infancia; y como es habitual en los trabajos de Manuel Bohórquez, con un ritmo ágil, estilo sencillo y cuidado, ordena en elegante esructura todos los datos que ha podido investigar salpicándolos con la información que tradicionalmente se han barajado en la literatura flamenca. Así, hace un seguimiento riguroso de la vida personal y profesional del cantaor de Álora. Consigue fijar, exclareciendo las circunstancias, los movimientos, las influencias y las motivaciones del cantaor y de su entorno para que se produjeran las circunstancias que lo acompañaron hacia su trágico final; y aclara, entre tanta “Rubia” cantaora, cual fue la verdadera artífice desencadenante de la tragedia. De igual forma, el tesón investigador del autor logra esclarecer todos los vericuetos de la noche terrible y del posterior juicio de tan macabro asesinato.

Con el mismo nivel de detalle rodea la figura del Canario tratando todos los temas relacionados con su trayectoria artística, tales como la posible grabación que alguna vez alguien declaró poseer, los artistas que han grabado su malagueña, o cual fue el destino de la Rubia Colomer y de su padre, cuyas manos segaron la vida de este joven pero gran artista.

Un CD acompaña el libro con una recopilación de malagueñas del Canario en las voces de algunos de los artistas más señeros y emblemáticos de la historia del flamenco de los que existen grabaciones: Chacón, Niña de los Peines, Sebastián el Pena, Manuel Escaena o Vallejo, son algunos de ellos, para terminar con una colaboración especial de Arcángel con la guitarra de Miguel Angel Cortés, que graba una letra inédita hasta el momento cuya autoría es del propio Canario.

A mí, personalmente, me hubiera gustado que el autor profundizara algo más en la relación que pudiera tener el Canario con el Ciego de la Playa, almeriense al que se le atribuye la letra “Espía” interpretada en el disco por Pastora Pavón y que popularizó el Canario. Dicha relación, sigue siendo una interrogante, pese al intento de Bohórquez por zanjarlo.

Por lo demás, lejos de las motivaciones y gustos personales de cada uno, este libro viene a engrosar la lista de volúmenes imprescindibles, como otros del mismo autor, entre otros motivos, por ser una referencia del rigor, por investir al flamenco de elementos tan imprescindibles como los sentimientos humanos, que no siempre tienen el color blanco de la generosidad; el misterio, que forma parte de todas las leyendas y que provoca la atracción hacia lo desconocido; el estudio de todos los ámbitos relacionados con un tema; y como no, algo que no se aprende porque es inherente al autor, el buen gusto.