El calor de mis recuerdos


Discos Flamencos
Antonio Mairena
Pasarela (1983)
Perico de la Paula


Hubo una época en mi sentir flamenco que escuchaba mucho a Camarón de la Isla, José Merce, Pansequito y Vicente Soto. Hasta que topé, gracias a mi padre, con un cantaor al cual yo había escuchado nombrar, pero jamás había escuchado un disco suyo.

Yo escuchaba a mi progenitor cantar la soleá que suscitó tanta polémica. Me refiero a la soleá de Charamusco, nombre que se le atribuyó a dichas soleares debido a su titulo. Cuando escuche a D. Antonio Mairena se produjo un cambio en mi forma de entender el flamenco, ya no sólo era la genialidad de Camarón de la Isla y el gusto de Mercé, Pansequito y Vicente Soto. En el flamenco existía algo mas.

La forma de cantar de Mairena en este disco, es como cuando José Tomas esta en los medios, mandando con su muleta. Mairena derrocha templanza, maestría y sabiduría en este disco. Deja impresas unas Romeras del Chaqueta, que a mi juicio es de las mejores que ha registrado en su discografía, con aires de Mirabras en algunas coplas.

Está impresionante en las Soleares dedicadas a José Loreto Romero, y el inicio de las mismas, donde afronta con fuerza la Solea Grande de Silverio, creo que es un momento de los que aún perdura en la membrana auditiva de los aficionados que la han escuchado junto con la letra grabada en 1972 “Si oyes doblar las campanas”. Posteriormente Mairena deja impresa las cuatro soleares de Charamusco que tanta polémica suscitaron sobre quien la grabó primero, que si Mairena, que si Morente, que la grabó en 1977 antes que el maestro de los Alcores. Lo que no saben muchos aficionados es que el genial Morente la aprendió de Mairena de una cinta domestica grabada en Aranjuez. Valderrama presenta ecos parecidos en una solea grabada en 1951 y Pepe Marchena en 1963, aunque pienso que Mairena le da un sello característico y personal a estas soleares y es mas, transcribo unas palabras de Antonio El Morao a Manuel Martin: “Este cante lo cogió Charamusco del Padre de Parrilla el Viejo, de Juanichi el Manijero, porque trabajaron juntos en el campo de la condesa de Garvey, en el Castillo de los Garciagos, y en el cortijo Las Mesas de Trebujena. Pero el cante viene de Frijones, porque de ahí lo cogió Juanichi que era su mejor discípulo. Y a Parrilla el Viejo también se lo cogieron otros. Mira, Mairena estuvo aquí en el año 48 en un bautizo, bueno, pues dos o tres años después conoció a Charamusco y le escuchó con mi padre ese cante al que la metío la soleá apolá que no la tenía. Juanichi lo hacia con la voz afillá, en un tono medio y acababa en cero. Mairena la ha hecho p`arriba, lo hace valiente y lo tira más a Triana.” (Martín Martín 1987).

En el cante por seguiriyas , el maestro de los Alcores deja impresas dos seguiriyas: una trianera de Manuel Cagancho y un remate por Cabal del Fillo. La importancia de estas seguiriyas, más que en el cante se encuentra en las coplas, en la personalidad de sus letras, especialmente la que interpreta con el remate del Fillo “Pasen y lo verán/ que el oro fino no ha perdió su brillo/ ni lo perderá”, con un marcado tono vivencial, como broche final de su obra.

Si en las Romeras Mairena rinde homenaje a Sevilla, en las Bulerias al Golpe rinde homenaje a Alcalá. En las dos primeras bulerías acaricia los aires de la Niña de los Peines, pero con un aire más personal, para abordar seguidamente las bulerías romanceadas, las cuales ejecuta de forma magistral, y con la ayuda de las palmas y jaleos, dan inspiración a Mairena para ejecutarlas in crescendo, hasta tal punto que da la sensación que Mairena no tenga 73 años.

Abre la segunda cara del disco con unos tientos y tangos en los que se percibe la influencia de la Niña de los Peines y Manuel Torre. El primer tiento pertenece al Mellizo, sigue con uno de Frijones, nos deja impreso un tiento que grabó Pastora y Manuel Torre, y nos deja el cuarto y último tiento con aires de la Niña de los Peines, que a mí personalmente se me ha quedado grabado para los restos... “Subi al alto cielo”, en los tangos el maestro Mairena inicia ese cante con un estilo trianero donde recrea al Titi de Triana, pero de forma personal. El siguiente es de Rafael Pareja y cierra con un tango trianero.

Con la guitarra de Pedro Peña graba quizás las mejores bulerías por solea de toda su discografía. Se templa con el aire de Maria la Moreno en la primera y segunda, a continuación deja impresas dos soleares de Frijones al aire de Pepe Torre, para luego abordar un cante de Pastora y cerrar la bulería por solea con un cante corto de Jerez. Está sublime y lleno de majestad en este cante.

Cierra el disco Mairena con unos cantes por Tonás, abriendo con un martinete trianero, posiblemente de los Cagancho, para seguir con otro Martinete que cantaba El Loco Mateo y seguidamente cierra con un cante que Mairena saco a la luz, la Tona de los Pajaritos. Sigue con una Toná de Los Puertos, y cierra con el remate habitual de las Tonás.

Se dice que cuando Mairena terminó de cantar estas tonás sintió una fuerte punzada en el pecho, algo malo se adelantaba.

Creo que este disco es una de las obras de arte que posee el flamenco debido al misticismo, la vivencia de las letras, la forma de cantar de Mairena cuando cuenta con 73 años. Son ejemplares, sublime y a veces increíbles, las guitarras de Pedro Peña y Enrique de Melchor que asisten al maestro como un buen peón de brega al matador. La soleá de Charamusco, la Toná de Los Pajaritos y el cierre de la Seguiriya y si alguien tiene dudas como dice la letra de Mairena “ PASEN Y LO VERAN QUE EL ORO FINO NO HA PERDIO SU BRILLO NI LO PERDERA”

Gracias a mi maestro y amigo Luis Soler Guevara y a su sobrino Ramón Soler Díaz, por invitarme a que me sirviera de su sabiduría para realizar esta reseña, ya que está basada en el estudio que realizan sobre este disco en el Libro “Los cantes de Antonio Mairena” (comentarios a su obra discográfica), de Ediciones Tartessos.