Edu Hidalgo


Entrevistas escritas


José Cenizo


ENTREVISTA A EDU HIDALGO, PROFESOR Y CANTAOR, AL CALOR DE SU PRIMERA GRABACIÓN


José Cenizo Jiménez


En esta ocasión nos acercamos a Edu Hidalgo, un profesor de la Escuela de Ingenieros de Sevilla que, a la vez, canta flamenco con jondura y entrega. Y lo hacemos al calor de su primer trabajo discográfico, titulado “Lo que siento y lo que soy”, toda una declaración de intenciones.



  • José Cenizo - Edu Hidalgo
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En su web personal podemos leer: Eduardo Hidalgo Fort (Edu Hidalgo), nace en Valdivia (Badajoz). Procede de una familia de tradición flamenca ya que, su abuelo paterno, “Pilar”, cantaba flamenco y era un seguidor del Bizco Amate; afición que continuarán su padre, siguiendo la estela de Vallejo y El Pinto y su hermano, el cantaor Juan Luis Hidalgo “Niño de Valdivia”. Si llegamos a la lista de primeros premios vemos los de Concurso Nacional “Mayorga” -Ciudad de Plasencia”-, Cantes Poco Interpretados en el Concurso Silla de Oro; XVI Concurso Flamenco de Villafranca de los Barros; “Murcia Flamenca” 2017; Soleá de Juaniquí (primero en conseguirlo, desierto desde la creación del Premio) de El Cuervo (Sevilla); III Concurso de Cante Flamenco Peña Silverio, de Fuente del Maestre (Badajoz); III Concurso de Cante Flamenco El Pozo de las Penas, de Los Palacios y Villafranca (Sevilla); XI Certamen de cante por soleares “Naranjito de Triana”; y 2º Premio del Concurso Silla de Oro 2018, La Fortuna (Leganés, Madrid), 2018.

Edu está logrando hacerse un hueco entre la lista de cantaores jóvenes con proyección junto a Manuel de Tomasa, Pepe el Boleco, Rancapino hijo, etc., también en esa línea tradicional que cultiva nuestro artista, con el sello personal y las innovaciones oportunas, al menos en cuanto a las letras, que haya menester.

Veamos qué nos cuenta, pues, este joven cantor que tanto futuro artístico tiene por delante:

- ¿Cómo fueron tus inicios en el flamenco y quiénes fueron tus maestros?

Desde muy pequeño tuve el flamenco muy cerca de mí, de forma natural, como parte de las fiestas en mi casa, en la que cualquier día festivo era aprovechado para compartir la música que de toda la vida se ha compartido en mi casa: el Flamenco. Recuerdo a mi padre haciendo los cantes de Vallejo, el Pinto, el Bizco Amate o el Porra, a mi hermano cantando los Fandangos del Niño del Gloria que hacía el Niño del Gastor, la Milonga de Pepe el Molinero, los cantes de Manolo Fregenal.

Uno de los cantaores con los que primero tuve contacto y que me cautivó fue Jiménez Rejano, del que nunca podré olvidar su metal de voz, una voz que era como el chorro de una fuente natural por la que emana un caudal inmenso de verdad y jondura. Fue en aquellos tiempos, sobre los 90, cuando mi hermano, el Niño de Valdivia, pasó de ser un aficionado y cantar en casa a recorrer los escenarios de Peñas, Concursos y Festivales y yo, por supuesto, con él de acompañante. A partir de ahí comienzo a escuchar los cantaores que más me han marcado como son Antonio Mairena, Tomás Pavón, Menese, Calixto Sánchez, Pepe Pinto, etc., hasta que llega el día en el que en un recital de mi hermano subí por primera vez al escenario e hice unos Fandangos y un cante por Soleá. De ahí hasta hoy día he intentado buscar mi personalidad y mi esencia, huyendo de imitaciones y de esa forma tratar de transmitirle al público mi “yo más verdadero”.

- ¿Cómo combinas las clases de Ingeniería como profesor y tu dedicación intensa al flamenco?

De la misma forma que el Flamenco llegó a mi vida de una forma natural, intento llevar, como solemos decir, p’adelante mis dos pasiones: mi carrera en la ingeniería y mi carrera artística. Creo que las sinergias entre ambas son muchas, lejos de lo que pudiera parecer, ya que las dos implican que uno se involucre muy a fondo, de una forma pasional, que se sea creativo a la hora de dar clases o a la hora de ejecutar un cante, pues al final se trata de que tu mensaje llegue al oyente y además en ambas profesiones uno no puede evolucionar si no conoce el Estado del Arte (en la Ingeniería), lo que en el Flamenco llamamos las Fuentes.

- ¿Cómo ves la relación general Flamenco y Universidad de los últimos años?

Afortunadamente, desde que el flamenco entrara en la Universidad, y concretamente me refiero a la que yo pertenezco, la de Sevilla, la relación ha sido constante como queda reflejada en la maravillosa colección discográfica “Flamenco y Universidad”. Además, por suerte e inevitablemente, los tiempos están cambiando y si antes los cantaores eran herreros, caldereros o arrieros, hoy pueden ser abogados, ingenieros o filólogos. Esto no hace sino fomentar la relación entre Flamenco y Universidad, lo cual bajo mi punto de vista es muy positivo. La Universidad siempre ha sido fuente de conocimiento y un punto de encuentro entre lo popular y lo culto. De todo ello el Flamenco tiene mucho, por lo que estamos hablando de un marco que se adapta muy bien a las necesidades de nuestra música. Hoy en día hay congresos, trabajos de investigación o tesis doctorales sobre flamenco que ayudan a comprender de dónde viene nuestra música, qué es lo que la hace distinta a las demás, etc., y creo que hay que estar orgullosos y seguir apostando por ello.

- Un momento importante en tu carrera hasta ahora.

Sin duda el momento más importante de mi carrera artística ha sido la grabación de lo que ya es mi primer trabajo discográfico: “Lo que siento y lo que soy”. Este trabajo me ha ayudado mucho a conocer quién soy y qué es lo que busco en el flamenco, qué línea quiero llevar. Me ha llevado a ser honesto conmigo mismo y con la afición a la que le gusta el cante. Al mismo tiempo me ha dado la posibilidad de trabajar con mucha gente a la que admiro y de la que he aprendido muchísimo. Sin duda hay un antes y un después en mi carrera y en mi vida personal con la grabación de “Lo que siento y lo que soy”.

- Un momento especial de "duende" (como aficionado y como artista).

Como aficionado recuerdo la actuación de José Menese en mi facultad, la Escuela Superior de Ingenieros de Sevilla en su 500 aniversario, donde José acababa de dejar atrás una dolencia médica. El médico, según él mismo dijo sobre el escenario, le había prohibido cantar por seguiriyas -supongo que conocedor de su entrega- pero se armó de valor y creo que jamás he oído y seguramente no escuché a nadie cantar por Seguiriyas de esa forma. Aquello fue más que un cante, fue un mensaje a todo el público, fue un desafío a la muerte.

Como artista recuerdo con especial cariño dos momentos en los que la emoción te sobrepasa de tal modo que sientes que estás en total simbiosis con el entorno, con la afición, con el guitarrista, con absolutamente todo lo que te rodea: uno fue en la Peña Flamenca de Badajoz por Seguiriyas con mi tocayo, Eduardo Rebollar, y el otro en el Teatro de Puente Genil cantando por Toná.

- ¿Cómo ves la situación del flamenco hoy?

Desde un punto de vista muy pragmático podemos decir que hoy día los artistas están más preparados que nunca por el material disponible, las academias y la, todavía más, profesionalización del flamenco. Sin embargo, creo que estamos viviendo una situación muy paradójica: en un esfuerzo general de búsqueda de una personalidad que destaque sobre el resto, una evolución o innovación, de alguna forma estamos despersonalizando el Flamenco, estamos perdiendo uno de los aspectos más importantes, la naturalidad. Lo ideal sería que el artista busque su esencia, su verdad o su identidad desde la raíz -lo que llamaría hacer flamenco por amor al flamenco- y no desde el negocio.

- Tu bailaor preferido (de la historia y de la actualidad).

- Farruco y Farruquito.

- Tu bailaora preferida.

- Angelita Vargas.

- Tu cantaor...

- Antonio Mairena.

- Tu cantaora...

- Pastora.

- Tu tocaor o tocaora (que las hay)...

- Niño Ricardo.

-Un estilo de cante que te gusta.

- La Soleá, el que más.

- Un estilo de baile.

- La Caña.

- Un estilo de toque.

- La Soleá.

- Una letra que te guste

Yo mismo me doy consejo,
los de otros no me valen.
Que yo me hablo y me entiendo
mejor que me entiende nadie.


-Háblanos de tu primer disco.

Se trata de una carta de presentación en la que hemos (hablo en plural porque han sido mucho los compañeros que han andado conmigo este camino) apostado por el cante tradicional, por los cantes en los que yo me siento cómodo y que hago con asiduidad, aunque, muchos de ellos, con letras nuevas pero que ha hecho que los cantes suenen naturales, no forzados. Digamos que de alguna forma, después de haber bebido de las fuentes, los he hecho míos. Curiosamente, en un momento en que lo usual es apostar por la innovación, hacer un disco tradicional se convierte en innovación.

El título del disco refleja claramente lo que es: es mi visión del cante, mi forma de expresarme, es mi “yo cantaor”. La primera y mayor satisfacción que me he llevado con el disco es que al escucharlo me reconozco y eso me satisface porque creo no he perdido mi identidad. Además, he tenido la suerte de contar con un grupo de artistas impensable para para mí en un principio a los que estaré eternamente agradecido.

- Proyectos a corto y medio plazo.

- Presentar “Lo que siento y lo que soy” en Sevilla y algunos otros proyectos que ya se están cocinando…

- Tu sueño es...

- Disfrutar del flamenco como lo hago hoy en día. Lo que tenga que llegar, lo hará de la misma forma que el flamenco llegó a mi vida, de forma natural.


- Así nos despedimos de Edu Hidalgo, con el deseo de que siga creciendo con esa pasmosa intensidad dentro del mejor cante flamenco. Muchas gracias.