Dos lágrimas


Discos Flamencos
Diego el Cigala
Cigala Music, 2008
Pablo San Nicasio Ramos


Diego “el Cigala”, el cantaor más conocido de la actualidad, vuelve a golpear con “Dos Lágrimas”. Segundo trabajo consecutivo alejado de pleno de las vetas flamencas de sus inicios y, sin duda, disco al rebufo del gran impacto del anterior y fenomenal “Lágrimas Negras”.

Esta vez sin Bebo Valdés pero con grandes músicos alrededor. El piano de Guillermo Rubalcaba, las percusiones de Tata Güines, Changuito (cubanos) y Sabú Porrina. La trompeta de Manuel Machado, el contrabajo de Yelsi Heredia, bandoneón de Richard Galliano y la guitarra del flamenquísimo Diego del Morao. Todos están para comérselos, sobre todo el primero que hace algunas armonizaciones de escándalo.

Y ante nosotros material que engloba la copla, la canción iberoamericana, el bolero…

Piezas míticas que hacen que dudemos del futurible retorno al flamenco del madrileño y que nos hacen verle muy cómodo ante atriles de este tipo.

Nada menos que “Si te Contara”, “Dos Cruces”, “Bravo”, “Dos Gardenias”, “Compromiso”, “El Día que Nací yo”, “Historia de un amor”, “Caruso”, Compasión”, “María de la O” (maldito parné, si) y “Te extraño”.

En todos los casos se hacen versiones personales, a veces con cambio de compás y en muchas ocasiones añadiendo collages musicales a las piezas.

Hay recuerdos a letras camaroneras en “El día que nací yo”, motivos del “Concierto de Aranjuez” en “Compasión” y algo de Cecilia en “Dos Gardenias”. Aún asi, personalidad y respeto por el original van de la mano, que nunca fueron cosas incompatibles.

Música de club de jazz, de cabaret, de noche lluviosa, con una copa al lado de nuestra compi y calorcito. Calor sí pero aquí, candela, poca.

Disco que no llega a las cotas de intimidad y profundidad de “Lágrimas Negras”, quizá porque veo más disparidad y amplitud de texturas musicales y registros trabajados. Antonio Molina, Machín o Lola Flores ganan la batalla, pero a los puntos y en los duelos individuales.

No obstante está clara la belleza indiscutible del resultado porque la voz de Diego siempre es maravillosa y afina estupendamente, la factura de la producción es perfecta y porque las piezas versionadas llegan a la fibra de cualquiera, como lo hicieron desde que fueron creadas. Vamos, que los premios, que caerán, se los daba yo también a gente como Rafael de León.

Con todo, para cualquier aficionado al flamenco sigue haciéndose extraño oír las “eses” en los versos de Diego “El Cigala”. Ese, letra que va con la palabra crisis.