Diego del Gastor


Libros
J.I. Mateo y Fermín Seño
Fundación Fernando Villalón
Marcos Escánez Carrillo


Diego del Gastor. Memoria y sentir flamenco


El número de la colección dedicada a Morón se ocupa de forma oportuna de la figura de éste ya mítico guitarrista. Diego del Gastor es una figura muy reivindicada en estos meses, tanto por la onomástica de su nacimiento, como por el significado romántico de su figura, que representa la personificación del concepto más enraizado de libertad y de la bohemia flamenca.

Este cómodo libro para los amigos de la lectura liviana es un honroso homenaje cuya verdadera dificultad estriba en la recopilación de una gran cantidad de imágenes sobre el protagonista, muchas de ellas inéditas, otras, casi imposibles.

Sin pretender ser una biografía al uso, el texto consigue acercar al lector a la entrañable figura del artista, exponiendo detalles que refuerzan con imágenes, sus gustos o sus lugares preferidos.

Otro de los recursos literarios que utilizan los autores es el testimonio literal de personas que le conocieron y que gozaron de su amistad. Algunas de estas personas, aunque ya fallecidas, cuentan con la simpatía y el respeto de todos los aficionados: Antonio Mairena, Fernanda de Utrera, García Ulecia, etc.

Desde los bares que frecuentaba y que terminaron convirtiéndose en santuarios de lo flamenco, a su estrecha vinculación con las primeras ediciones del “Gazpacho Andaluz del Morón”, toda una batería de comentarios y de imágenes en las que encontramos a Mairena, Talega, Perrate, Menese, Fernanda o Funi, entre otros muchos artista legendarios.

Uno de los detalles mejor cuidados de este trabajo es el tratamiento que los autores hacen de la información que ya está publicada por otros autores. Respetan los textos y citan adecuadamente, intentando aportar a partir de ellos, sin desdecir a nadie e intentando cubrir ámbitos de la personalidad de Diego que no se habían tratado con anterioridad.

El del Gastor dejó una escuela inconfundible y una estela imborrable. Su concepto del flamenco era muy personal pero muy entendible y no le fue difícil encontrar un importante número de adeptos incondicionales de su arte. Lo verdaderamente sorprendente tiene lugar al conocer al Donn E. Phoren ya que el resultado fue un hito único en la historia del flamenco.

Morón se convirtió en destino de muchísimos americanos que tenían la inquietud de aprender a tocar la guitarra, pero también de jóvenes que andaban en busca de una identidad singular y atrevida, algo que representara la esencia y que pudiera servirles de reflejo. Y así, Diego, que apenas salió del pueblo donde habitaba, contribuyó a la proyección internacional de Morón como pueblo único en lo que a flamenco y a hospitalidad se refiere.

Desde 1973 han pasado 35 años, y si bien es cierto que la escuela que éste dejó no ha sido la más extendida en el universo de la guitarra, también lo es que hoy tiene más seguidores que nunca, que todos los guitarristas flamencos, sin excepción, lo reconocen como uno de los grandes valores del la raíz flamenca, y que cuando recurrimos a su obra, lo que encontramos es sorprendente, extraordinariamente bonito y rabiosamente flamenco.