Día grande en los Madriles


Reportaje
Jorge Sánchez


Se recordará el 17 de Octubre (17 O), como uno de los días más flamencos vividos en Madrid. No fue un día de festival, ¡que raro! pues parece que si no hay festival no hay flamenco. En los últimos años todo parece moverse en los festivales, y sino participas ó no vas a uno, no eres nadie, ni has visto flamenco.

Empezó la tarde en un clásico, el Colegio Mayor San Juan Evangelista, con sus 40 años de iniciativas musicales en la Universidad. Enrique Morente, con la querida poetisa Gloria Fuertes, a la que hice sus últimas fotos y cuyos recuerdos son maravillosos, abrieron aquellos conciertos y charlas universitarias. Hoy es Enrique, el que conmemora aquellas fechas, junto a Pepe Habichuela y su grupo familiar.

Enrique viene pronto al “San Juán”, comenta que mejor se está aquí. Viene desenfadado, en vaqueros y con esos zapatos, que no se sabe si son de diseño ó se los compra en la misma tienda que “El Cabrero”. En el camerino se preparan. Calienta manos y guitarra Pepe. Enrique mira y atiende a todos con buen carácter. Allí están, Alejandro, organizador y currante del flamenquismo, y José Luís Ortiz, escritor y presentador del evento.

Parece que todo está en orden, hasta las luces, que eso sí le preocupa al maestro.

La Sala está a reventar. Morente canta y luce en el escenario. Se juegan mucho. ¿y cuando no? Vítores, aplausos y rendición. Un triunfo más, pero con el sentimiento de repetirlo 40 años después. Toda una vida dedicada al flamenco. A vivir y crear.

En Casa Patas, tablao insigne, y a una hora que chorrea arte, 12 de la noche, Ramón “El Portugués” tenía una cita. A su lado, cantando Pedro Jiménez “Perrete”, todo arte y vivo ejemplo del gran cantaor de tablao, de acompañamiento. Todas las tardes y noches, cumplen con el arte. Y “Perrete” es un grande.

Ramón prepara la sesión, los diversos tercios. Su voz tenue, pausada. Se para, me mira, ¡Saca bien la corbata, que voy de estreno! Y todos rien. Sus ojos ¡que ojos! revientan. Sus ojos miran ¡como miran! Las nietas, guapísimas, se acercan a besar al abuelo. Animan los compadres y primos.

Silencio. Bailan Isaac de los Reyes y Belén López, la joven figura que trabaja a diario, esperando volver a tener compañía propia. Luce la guitarra de Paquete, que hoy tiene su corazón con Morente y su alma con Ramón.

Lució Ramón, con esas dosis de esencia de perfume bueno y caro. Respeto, silencio, desgarro. Manos abiertas pidiendo amparo. Queremos más. Más perfume.

Y se lucieron todos. Y se cumplió el rito del tablao a lo grande. Puro tablao. Enorme Patas.

Y así acabó un día irrepetible, de los que dan sudores. Ole, ole y ole.


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