Cuando amanece


Opinión
Angel Lacalle


Cuando amanece.

Madrid, 17 de Abril 2007 Teatro Nuevo Apolo
Belén López

Fotografía: Jorge Sánchez Fontaneda




Belén López podría ser en el futuro una de las bailarinas/bailaoras que recoja la antorcha de la tradición madrileña de ballet español. Tiene muchos valores a su favor: una depurada técnica abalada por una extraordinaria carrera en el Conservatorio de Danza de Madrid y al tiempo una gran experiencia, puesto que comenzó a bailar siendo una niña. Ha pasado por diferentes escuelas, teatros y tablaos hasta conseguir finalmente el Premio Nacional de Flamenco “Mario Maya”. A pesar de su juventud ha montado compañía propia demostrando que tiene cierto temple de creadora y, por supuesto ambición para conseguir lo que se proponga. Cuando amanece... es una historia de pasiones ambientada en escenas de flamenco y de clásico español donde podemos encontrar fracciones disipadas, pero también aciertos con gran tino, como la inclusión de una hermosa canción que nos habla del mar de la portuguesa Dulce Pontes en uno de los pasajes de danza, un eficaz acercamiento coreográfico al tango argentino o la brillante fusión de flamenco y música africana para danza y percusión. Estos bailes ayudan sensiblemente a refrescar el conjunto de un ballet que pretende atender a un amplio sector de público, incluyendo escenas como una farruca con disputa, en la que inexorablemente salen a relucir los afilados cuchillos, o la trillada y siempre socorrida música pregrabada de nuestros clásicos. Con el baile por soleá todo se calma, Belén se enseñorea vestida con negra bata de cola y mantón, estremeciéndose y extendiéndose en el baile una y otra vez con una gran virtud, porque es aquí donde se encierra todo el nudo interior que finalmente hay que ir deshaciendo a base de pasión, nervio, técnica y contención. Los pantalones demasiado ajustados y la larga melena negra cubriéndose la cara están muy bien para conseguir el aplauso, pero solo son mecanismos que ayudan a seguir cultivando el renovado mito de “La Capitana”.