Corazón de tu alma


Discos Flamencos
Daniel Casares
Daniel Casares (2004)
Marcos Escánez Carrillo


Daniel Casares es un joven guitarrista nacido en 1980 en la ciudad Malagueña de Estepona, considerado desde muy joven como una gran promesa de la música flamenca. Y esta vitola se le cuelga al ganar en 1997 el Bordón Minero en el trigésimo séptimo Festival de Cante de las Minas de la Unión.

Aparece este año la obra prima de Daniel con una gran expectación de los que siguen su carrera artística, llena de éxitos y reconocimientos hasta el momento. Y bien merece este músico que estemos pendientes de su andadura, porque sin duda va a tener muchas cosas que contar.

El primer corte titulado “Cantinela” son unos Tangos muy bien orquestados, quizá en exceso, con estribillo pegadizo, de los que están tan de moda. Sigue con “A caballo”. El nombre está relacionado con el galope del animal por la cadencia que predomina en todo el corte. Lo identifica Casares como Buleria al golpe. Pese a la desafortunada denominación del palo se trata de un tema movidito y con buen gusto.

Con los tangos “Corazón de tu alma” que dan título al trabajo, volvemos a encontrarnos con cierto exceso de orquestación, pero esta vez con un poso más flamenco. Eso sí, modernito... Muy a lo Vicente Amigo, buscando fijar la armonía en lo pegadizo. Y al final, el cante, que estaría de más si el tema estuviera mejor estructurado. Da la sensación de que es un relleno, porque cuando éste llega, el desarrollo ya está hecho y no hay mucho más que decir.

“Añoranza” es una composición bonita que no acaba de ser redonda, seguramente, por un exceso de intenciones. Y “Serensenseño” es estilísticamente parecido a algunas de las vertiginosas creaciones del maestro Serranito con oportuno apoyo de flauta en algunos remates. Sigue “La estrella” etiquetada como Tangos de difícil tesitura, entre otras cosas porque no son tangos. Daniel debería seleccionar mejor a sus cantaores en función del tema, ya que Irene Salas parece desafinada en esos tonos, aunque realmente no esté fuera.

En la soleá dedicada al Maestro Antonio Rojas hace alarde de un interesante juego sobre el compás, de excelente gusto y de un sonido límpido. Tiene un concepto musical interesante, pero apenas nos permite disfrutarlo porque está más preocupado de la técnica que de la música.

El disfrute se convierte por instantes en sufrimiento en “La parrillada”. Bulerias trepidantes que me hacen pensar en el Paco de Lucía más actual, y que se alejan de este concepto al pretender un final impactante, pero falto de fraseo.

“Hijos rebeldes” son unos tangos lentitos, con rupturas sobre la armonía que no ayudan a la audición, quizá preocupado de demostrar lo rápido que puede llegar a tocar. Lo mejor del disco, a mi parecer llega con “Pellizquitos gaditanos”, unos tanguillos donde realmente sale el músico. Las amplias posibilidades armónicas del tanguillo le permiten dejar aflorar su verdadero discurso musical, sin ninguna estridencia, demostrando sus grandes facultades técnicas y una cultura musical abierta y plural.

“Una nana” es eso, una nana, que si no es habitual que se grabe con una guitarra solista, tampoco es una nana al uso. Más bien se trata de un ensayo, sin forma, que utiliza fórmulas armónicas con las que Casares se encuentra especialmente a gusto, y esto se nota porque la mayor carga de sentimientos la deposita en la falta de ritmo, dejando que permanezca en el recuerdo inmediato la belleza de las notas arrastradas en el espacio.

Un disco técnicamente impecable, con un glosario que invita a la meditación : 4 tangos, 1 tanguillo y una rumba, 2 bulerias, nana, soleá y el tema "Añoranza".

Realmente, Daniel es una gran promesa para el flamenco, aunque intuyo que la madurez artística la alcanzará pronto, cuando su prioridad sea la música y no sea demostrar todo lo que sabe hacer.