Colores morenos


Discos Flamencos
Juan Moneo El Torta
Ethnic Auvidis. 1993
Antonio Nieto Viso


En la Nochevieja del pasado año 2013, murió en Sanlúcar de Barrameda el gran cantaor Juan Moneo Lara, más conocido como El Torta, que había nacido el año 1952 en Jerez de la Frontera. Perteneció a la importante familia cantaora de los Moneo, heredera de la dinastía de los Pacote.


Tuve la suerte de conocerlo y escucharle muchas veces en Madrid, donde tenía muchos seguidores. En cada una de sus intervenciones me pellizcó su cante y su personalidad. En esto me voy a centrar, en analizar su cante en los once cortes contenidos en el Cd. “Colores Morenos”; a mi juicio su mejor trabajo discográfico y por otra parte puede ser el testamento artístico para la afición, ya que no fue un artista que se prodigara en las grabaciones, le gustó más cantar en las peñas y en el directo de los espectáculos.

En junio de 1993, El Torta se encerró en los estudios Alta Frecuencia de Sevilla con el llorado guitarrista Moraíto que le acompañó con su sonanta, asimismo contó con las palmas y jaleos de Chicharrito, Juan Fajardo, Rafael Moreno Junquera, y el Nene, para completar el cuadro, zapateó Tomás Agarrado. El resultado fue este magnífico documento que para la historia del cante queda. Por parte servirá para conocer mejor este último tercio del siglo XX. Trascendental para comprender la forma de expresión de este hombre cuando contaba 41 años de edad.

Como homenaje de despedida a El Torta, les voy a comentar para ustedes las impresiones sonoras percibidas en la serenidad íntima de mi hogar mientras el reproductor nos traslada a la realidad fiel del momento de aquel año 1993, cuando todavía por Sevilla rezumaba la Exposición Universal del año antes , que sirvió para conocer Andalucía en todo el mundo.

Abre el Cd. “Colores Morenos” con el que da título al mismo tiempo a la obra. Son unas bulerías cantadas con todo lujo de detalles complementadas con palmas y jaleos para un ambiente con el añadido del calor humano. Especial y genuino en su manifestación.

“Compás Berbenero” cobija otras bulerías basadas en la tradición jerezana de maestros del terruño, como por ejemplo, Tío Borrico, y otros genios que permanecen en el recuerdo de los buenos aficionados, que por fortuna nos dejaron sus voces en los ya viejos discos de vinilo.

Ocupando la tercera posición está lo que El Torta quiso llamar “Mi Barca Canastera”. Unas alegrías de Cádiz muy personales, las mismas que están grabadas en nuestra memoria a la hora de acordarnos de este palo tan fundamental de la Baja Andalucía a la orilla del mar. Las alegrías están cargadas de gracia y originalidad que pueden ser la guía para otras generaciones.

Ahora, nos detenemos en “Hijuela del Lirio” para envolver a unos tangos que nos hagan ver la rica realidad de los sonidos del cante que resalta la guitarra de Moraíto, un músico que ha dejado su toque para mayor gloria de su tierra que es imposible de olvidar porque la nostalgia lo impide.

“Fandangos del Amorío” es el fiel reflejo de que Juan Moneo encajó en su momento la verdad y la realidad de la vida bajo la influencia de Manolo Caracol, un fie reflejo por el desarrollo del fandango más personal que nos dejó Manuel Ortega Juárez, maestro que tiene muchos seguidores.

“Bamberas del Pañuelo” nos introduce por un camino por donde quiere transitar para recordar a la Niña de los Peines, que se basó en los cantes del columpio para dejarnos esta creación. Aquí está perfectamente reflejado, a pesar de que el primer tercio lo sea por fandangos, y lo más importante, en sintonía con el aire folklórico.

Se detuvo un poco el cantaor para concentrarse, “En mi Recuerdo” cantando por tarantos con sabor a Levante minero que, completa con la cartagenera. Recuerda a su Jerez natal con “Abrázame” interpretando unas bulerías llenas de fiesta con el ritmo y la vanguardia de este estilo que abre nuevas vías para adaptar para temas inolvidables en canciones de todos los tiempos.

Preparando el cierre se detiene en “A Triana”, un cante a corazón abierto por El Torta que nos estremece por martinete y toná de este mítico barrio sevillano en el que vivió Cagancho, legendario cantaor al que luego siguió Tomás Pabón y Chocolate, unas referencias inequívocas de una época en que se gestó un sentimiento al calor del mundillo de la fragua, del que todavía queda mucho por escribir.

El corte once, último de estos irrepetibles minutos, en que van unidos título y estilo “Soleá & bulerías al golpe”. Estamos ante un cante trascendental en las cadencias jerezanas, pero con momentos sonoros de Utrera y reminiscencias gaditanas, para cerrar con un soberbio juguetillo flamenquísimo para hacernos olvidar por un momento que Juan Moneo Lara El Torta en el arte, está en el tablao de la gloria en una fiesta interminable, ya que allí no existe el tiempo.