Cinco versos y un corazón


Discos Flamencos
Guilermo Cano
Pasarela, 2009
Juan Pérez Cubillo


La esencia del flamenco como producción popular en sus orígenes tiene comunidad de caracteres con otras estéticas sin importar fronteras. La tendencia a lo sentencioso es una característica de los haikus japoneses, de las rubbaiyah árabes y del flamenco, que en sus orígenes fue más allá de lo concreto. Y es lo que provocó el enamoramiento súbito de sesudos intelectuales, ¿y por qué no es la senda elegida por Guillermo Cano en buena parte de sus letras?, o sea, como una vuelta a los orígenes.

El matiz diferenciador está en que toda la serie de fandangos -cante unitario del disco con distintas variantes- es de autor, pues han sido felizmente compuestos por Jaraqueño y Guillermo Cano. El disco nos refrenda la impresión tenida en las actuaciones en directo, particularmente una muy entrañable en la Peña “Luis de Córdoba” del pueblo cordobés de Rivero de Posadas. Emerge Guillermo Cano de la tierra huelvana con fuerza como ya lo hicieran Arcángel y otras figuras. La fina voz -en el argot laína- de Guillermo Cano es capaz de conmovernos, con el feliz auxilio de las sonantas de Paco Cruzado, José Luis Rodríguez, Antonio Detely y Ricardo Rivera, la percusión de Agustín Diassera y los coros de Macarines.



Ocupa un lugar importante en el disco, aparte del mundo de los conceptos, el sentimiento sublime de lo amoroso en los fandangos personales, donde se confunde la materialidad con la esencia a partir de la desnudez

Contemplarte desnuda
es navegar mar adentro
sentir la tierra limpia y pura
y desafiar el tiempo.

Es una idea que ennoblece esta vuelta a los principios que rigen el cante huelvano especialmente recogido en las variantes del cante alosnero. Y un punto de inflexión importante la interpretación al aire de Rengel, Niño Gloria, Niño León y Vallejo.

Saludamos gozosos esta iniciativa con el deseo del mejor de los mundos.