Cinco Generaciones


Discos Flamencos
El Ecijano
La Voz del Flamenco , 2006
Miguel Angel Aguilar Avilés


Amigos amantes del flamenco, amigos que en los últimos años no escuchan más que novedades discográficas que, en el mejor de los casos, “no están mal” o que, en el peor, nos machacan estribillo en ristre (salvo muy personales y contadas excepciones). Amigos que, para disfrutar, rescatan de su discoteca al Turronero, a Bernardo el de Los Lobitos o al Lebrijano: Bienvenidos a su disco del año 2006. Por fin.

Estamos ante uno de los mejores discos de cante flamenco del año (por no decir el mejor, porque tampoco es cuestión de convertir el flamenco en una carrera de 100 metros lisos, como diría el inefable sr. Pumares). Y resulta que el disco no viene de la Universal, ni de Emi, ni de… viene de una producción a cargo de Pedro Sierra, de la mano de los modestos CODA y La Voz del Flamenco, con el patrocinio del sevillano Ayuntamiento de Écija. Con una campaña publicitaria manual, alejada de especialistas en marketing o de departamentos de promoción. Ole por ellos, y es que salta la liebre de donde menos te lo esperas. Afortunadamente. Y que así sea.

Uno abre el disco -y su modesto libreto- y se encuentra con una maquetación casera que atribuye, quizás, a un cantaor que se ha auto-producido un disco para abrirse algo de camino… nada más lejos de la realidad. No se trata de un cantaor que se abra camino: se trata de un cantaor que se pasea por el camino del flamenco más genuino y vivo de los últimos tiempos. Sin ningún complejo, porque se pasea por su casa, el flamenco. Su largo currículum lo avala, pero eso es secundario, porque este disco, y este cantaor, no necesita más aval que el de introducir el Cd en el reproductor y ponerse a escucharlo.

Va usted a escuchar flamenco que dice cosas, con el que alegrarse y con el que ponerse melancólico. Es un disco que no aspira a vender cientos de miles de copias, ni a revolucionar el flamenco. Es un disco que aspira, sencillamente, a hacer bien las cosas y a contarnos una senda que sólo El Ecijano y Pedro Sierra nos pueden contar, con sus palabras y sus sonidos. Alguien dirá “no aspira a mucho”. Yo digo: ojala cualquier disco famoso aspirara, y consiguiera, sólo eso.

El disco huele a flamenco del pueblo, a flamenco personal (no hay creaciones más populares que las nacidas en la soledad personal de quien necesita decirlas). Huele a flamenco de toda la vida, pero no por eso a rancio, todo lo contrario.

Pepe León El Ecijano (Écija, 1954) y Pedro Sierra (Hospitalet, 1966) coinciden en un festival veraniego, de esos que estivalmente afloran en toda la geografía de pueblecitos andaluces, y esa coincidencia da lugar a este disco llamado “5 generaciones”. El título hace referencia al número de generaciones que han cantado flamenco –aunque no fuera profesionalmente- en la familia de El Ecijano, según la constancia que tiene el cantaor.

¿Qué hace que este disco sea tan bueno como proclamo? Pues, además de lo apuntado, varias cosas.


El sonido del disco, que suena a la limpieza flamenca de muchos discos de los 70 y los 80, pero sin renunciar –ni tampoco hacer forzadas concesiones- a la modernidad: “samplers”, lo que parece un sintetizador, instrumentos de cuerdas, coros y una composición guitarrística personal (no en vano, Pedro Sierra es el autor del disco “Nikelao”, en mi opinión el mejor disco de guitarra del 2006, aunque se editara a finales del 2005). Por otra parte, casi todas las letras son creaciones originales del cantaor (excepción hecha de algunos contados pasajes), lo cual nos habla ya de algo… de que el cantaor, además de intérprete, tiene inquietudes y cosas que contarnos, y se ha tomado la molestia de ponerlas por escrito de forma literaria. Esto, a priori, no validaría las letras, pues una buena intención no redime a un mal contenido. Pero resulta que las letras nos cuentan cosas interesantes, y de forma acertada. Miel sobre hojuelas.


Al cabo del año, y del tiempo, los medios flamencos valorarán lo mejor del 2006, los festivales darán premios y contratarán a artistas que encabezarán carteles. Y gran parte de ese circo (saludable, pero notablemente mejorable) estará guiado por la inercia del dinero, de los nombres y de los medios que arropan a cada artista, a cada disco, etc. “5 generaciones” carece de un gran apoyo económico, de periodistas ni de estrellas “que suenen” en la actualidad flamenca, como carece de grandes medios propagandísticos o de distribución.
Pero este disco, es ese tipo de discos que uno, en una noche que no sabe qué escuchar, rescatará de su discoteca para ponerlo y pasárselo bien.

No hay más preguntas, señoría.



1. El canto del gallo. bulería
Bulerías revestidas de la verdad de las bulerías que pueda cantar Diego Carrasco (aunque ni las voces ni el estilo tengan nada que ver, hablo conceptualmente). Con unos coros femeninos sin estridencias, ni fuegos de artificio, sencilla naturalidad al servicio de la composición.

2. Suena un lamento - fandangos de Huelva
Homenaje (uno de los tantos explícitos que contiene el disco en sus letras) al cantaor Paco Toronjo. Pieza bella, y melancólica al final, con unos bonitos –esa es la palabra- coros femeninos. Una joya genial (y que nadie se coma al Pedro Sierra productor).
No me resisto a reproducir íntegramente la letra -obra de El ecijano y Guillermo Ruíz- porque lo merece:
“Quien maltrata a una mujer/ es cobarde y está vacío/y despreciado se va a ver/ por su padre y sus amigos./ Y por sus hijos también.
Ligao:/ Dicen algunos de Huelva/ que el fandango es más ligao,/ que si fulano o mengano/ lo hacían así o asao./ ¿Y qué le importaba eso a Paco?
Suena un lamento en la madrugá/ la voz del fandango te hace llorar./ Suena un lamento en la madrugá/ y es Paco Toronjo que cantando está.”

3. Recuerdo del gallina - caña
Personal caña del Ecijano, dedicada al histórico intérprete de cañas Rafael Romero El Gallina, con una guitarra brillante, pero siempre en su función de acompañamiento al cante, y con discurso propio: No se limita a acompañar con los 4 acordes de la caña para salir del paso y punto. Deja su marca en donde debe y puede.

4. Ay María - tanguillos
Tanquillos alegres y burlones, acordes con el espíritu gaditano indisoluble a este palo. Curiosa y renovada composición musical de Pedro Sierra, en sintonía con la renovación de las letras de la pieza. Dejamos atrás “los anticuarios” y nos encontramos con una letra de la que extracto algunos pasajes:
“Estos tanguillos de Cádiz/ se los quiero dedicar/ a aquellas personas gordas/ que quieran adelgazar. Y un consejo les voy a dar/: menos pan y menos plato/ y más suela de zapato.”
“Ay, María/ qué buena está la comida:/ un salmorejo bien hecho/ y una siesta al medio día.”
“Hay que adelgazar, / después de comer/ yo no quiero andar./ Después de comer/ yo quiero un sofá.”

5. Echaito en mi azotea - solea por bulería
Aquí está muy presente una faceta característica, y muy plausible, de El Ecijano: su capacidad para contar-cantar cosas. Parece un romance, no en el sentido musical ni formal, sino en el sentido de que, al igual que en los romances, estás viviendo –imaginado- la letra. La música y la voz están al servicio de la narración en uno de los palos más reflexivos, que más lo piden, del flamenco. Es otra de las joyas del disco. Allá va una de las letrillas firmadas por el Ecijano para esta soleá:
“Echaito en mi azotea/ cierta noche de verano/ contemplaba el firmamento,/ las estrellitas y su carro./ Mientras los grillos cantaban”

6. ¡Ay! Que alegría y que pena. petenera
Una petenera muy personal (pero, como en el resto del disco, no por ello estrambótica ni fallida, más bien al contrario) que al final rompe el “canon” (si es que eso existe) con una cadencia arropada por instrumentos de cuerda y con algún toque de sintetizador (lo ignoro y no está acreditado, aunque así lo parece).

7. Soy ese trozo de tierra - cuplé por bulería
¿Y si les digo: imagínense un regusto a flamenco puro, a Bambino y a Vainica Doble a la vez? Imagínense letras como “soy callejuela sin nombre por donde nadie pasa, soy ese cuento de hadas que nadie escuchó, soy ese niño que un día perdió la ilusión, soy gaviota sin mar, talón sin firmar…”. No se lo imaginen. Escúchenlo.

8. Que no quiero verla - seguiriya
Al principio, una mezcla con un “sampler” de ambiente de plaza de toros que suena a grabación antigua. Así comienza este clásico poema de Lorca cantado por El Ecijano…

9. Por mucho pescao que pesquen . alegrías y cantiñas de Cádiz
Si los fandangos de Huelva eran de Huelva, y la soleá por bulerías era soleá por bulerías, también podemos firmar que el sevillano cantaor es gaditano de pura cepa. Por cantiñas.

10. A mi pare 'Pedrone' - romance
Romance con una composición musical “sui generis” que, guitarrísticamente, bebe de los descubrimientos del Zyriab de Paco de Lucía (¡y quién no bebe de Paco!). Estupenda esta revisitación de los romances flamencos junto a la, también reciente incursión, del Yeyé de Cádiz.

11. De los colores del Alba. tangos.
Cantados por María Jose León, encontramos unos tangos con un estribillo muy presente y con forma coral. Con esos ingredientes, probablemente, nosotros diremos: …ya estamos ante los típicos tangos comerciales y pesados de turno que casi todos los cantaores se empeñan en meter en sus discos para “vender”. Pues no es ese el caso. Con los citados ingredientes nos encontramos ante unos tangos que, más que alegres, son melancólicos, cantados con delicadeza como una retahíla, al compás de tangos mecidos. Un hallazgo, una pequeña joyita.

Pepe León El Ecijano: cante
María José León: cante
Pedro Sierra, Manuel León y Juanlu: guitarras
Laura villaecija, Rosa Rodríguez, Mª José y Manuel León: coros y palmas
Miguel Karin: chelo y cuerda
Paolo Hamaya: bajo
El ecijano, Juan L. Ramírez, José Mª Rodríguez, Guillermo Ruíz, Rafael de León y Federico G. Lorca: letras
Pedro Sierra y El Ecijano: producción musical