Cayetano Muriel, Niño de Cabra


Libros
José Arias Espejo
Imprenta Caballero,1998
Antonio Nieto Viso


Un olvido injustificado: Cayetano Muriel, Niño de Cabra


Desde que tengo uso de razón, siempre he escuchado hablar, entre los aficionados de mi tierra con admiración y respeto del gran cantaor Cayetano Muriel “Niño de Cabra”. Posteriormente, a medida, que he ido adquiriendo más conocimientos, me he dado cuenta que Cayetano, no tiene en la flamencología el lugar que por derecho propio le corresponde, cuestión que comparto plenamente con el autor de esta interesante biografía que vino en su día a dar a conocer al personaje que ocupó toda una época de creadores de estilos de finales del XIX, y comienzos del XX.


Aunque este libro se escribió en 1998, patrocinado por el ayuntamiento de Lucena y la Diputación Provincial de Córdoba, no por ello, ha perdido un ápice de interés; es más, lo recomiendo como obra de consulta y de lectura, siendo consciente de la dificultad para conseguirlo, confío en que lo puedan localizar en las bibliotecas especializadas y en los archivos particulares de los buenos aficionados.

En mi opinión, estamos ante la mejor biografía que hasta la fecha se ha escrito sobre Cayetano Muriel, gracias a la brillante pluma flamenca de nuestro amigo, el profesor emerito don José Arias Espejo, que nació en la bella localidad cordobesa de Benamejí, el día 1 de Junio de 1932; por lo tanto, le felicitamos por cumplir sus brillantes 80 años en plenitud de facultades, y pidiéndole a nuestra Virgen de Gracia que le conceda muchos años de vida.

Nadie mejor que el profesor Arias, para ocuparse de este cantaor, al que alcanzó a escucharle personalmente en los últimos años de la vida del “Niño de Cabra. La amistad con Miguel, uno de los hijos del artista, fueron despertando el interés por este maestro del Cante, que sin saber cómo ni porqué, un manto de silencio lo cubrió a partir de su muerte, acaecida en Benamejí el 9 de Mayo de 1947.

Poco a poco, Arcadio Larrea, Paco Carmona, Adolfo Molina, el autor del libro, y algunas peñas consiguieron recuperarlo para la historia, y situarlo con los más importante testimoniándolo con su patrimonio, que lo forman su extensa y excelente obra discográfica, capaz por si sola de acaparar la máxima atención a los oídos del buen aficionado.

Antes de entrar en materia, destacar que en las páginas quince y dieciséis, Pepe Arias, expresa su gratitud a los que le permitieron buscar entre los discos de pizarra de nuestro artista, las familias Linde, y Ariza, de Benamejí, a los encargados de los archivos parroquiales y juzgados de Cabra y de su pueblo, a la Peña Juan Breva de Málaga; pero sobre todo al incesante investigador y enamorado e su Cabra natal, Manuel Camacho Aranda.

A partir de aquí, paso a dar la información contenida en las 161 páginas de la obra. Cayetano Muriel, nació en Cabra, (Córdoba) en el número 5 de la Cuesta de San Juan, el día 7 de Agosto de 1870. Fueron sus padres, el humilde matrimonio formado por José Muriel Corpas y María de la Cruz Expósito, en total, sacaron adelante a cinco hijos con las lógicas carencias económicas de aquellos difíciles años. Ya en la Nochebuena de 1876, se escucharon los primeros cantes de Caetanito, como cariñosamente le llamaba su familia. A partir de este feliz suceso, su infancia fue cambiando poco a poco con buenos y malos ratos, pasando por los oficios de barbero, molinero, vendedor ambulante de telas, hasta que merced a su privilegiada voz alcanzó una buena posición económica hasta el final de sus días.

En una de aquellas salidas como vendedor de telas, conoció a la que sería su esposa, Pilar Toledo, con la que vivió en Benameji, junto a sus hijos. Solo faltó de su hogar familiar, el tiempo indispensable para cumplir sus numerosos compromisos profesionales en localidades, como: Antequera, Lucena, Córdoba capital, Rute, y Málaga, con esporádicas actuaciones en Madrid y Barcelona. Aunque no le gustaba cantar en los grandes escenarios, prefiriendo la reunión de cabales, siempre se hizo acompañar por los mejores guitarrista e su tiempo.

Llegada la hora del servicio militar, fue alistado en el reemplazo de 1891, teniendo la suerte de ser declarado excedente de cupo. Según figura en su expediente militar, la estatura del cantaor era de 1´57 cm, pelo castaño y de ojos azules.

He tenido la suerte de escuchar su discografía, deduzco que ha sido el mejor intérprete de los fandangos de Lucena, y siendo el primero que los grabó. Creó su propia malagueña, su guajira, y su peculiar caña, aparte de de destacar en todos los cantes, razón por la que resulta chocante el que no lo haya situado como una figura esencial; puesto que convivió, y escuchó a los grandes de su tiempo, como: Don Antonio Chacón, la Trini, la Niña de los Peines, y otros artistas, que sería incansable enumerar. Lo más curiosos de todo, es que todos sus compañeros hablaron muy bien a nivel personal y artístico. Naturalmente, a estas alturas de la vida, los hechos negativos pueden deberse a añagazas, o bien, al desconocimiento del Cante, o modas posteriores hasta el año 1956.

Desde la página 111, hasta la 118, están dedicadas con amplitud de datos al total de los discos que el “Niño de Cabra” grabó, sobresaliendo lo bien que suenan en aquellos primitivos medios técnicos, preguntándonos, ¿cómo sería el egabrense cantando personalmente?. Lastima que no grabara saetas, como queda acreditado que las cantó a las imágenes en Semana Santa, en Lucena, en Cabra, y en Antequera. En resumen, un cantaor completo, que hizo vibrar de emoción a los que tuvieron la suerte de escucharlo en personalmente.

Para finalizar, decirles, que hay mucho más en el libro, como son los aspectos personales y humanos como padre, amigo, y compañero, sus amistades con los personajes ilustres, así como los homenajes que recibió, tanto en vida, como después de su muerte, los ambientes en que se desenvolvió, y su exquisita educación para saber estar en todas partes.

Amigo Pepe Arias, muchas gracias por este trabajo, y por los buenos ratos que hemos pasado hablando de lo nuestro, el Cante Grande. Un olvido injustificado, es de verdad el cometido con Cayetano Muriel