Catarsis


Discos Flamencos
Paco Serrano
Autoprod. 2012
Antonio Nieto Viso


La guitarra flamenca de concierto está viviendo su época dorada, tanto por la cantidad, como por la calidad de los artistas. También es necesario destacar que detrás de cada intérprete hay muchas horas de trabajo con el sacrificio añadido del estudio; ahí radica el éxito y la recompensa del público con sus aplausos en los conciertos, o bien en los trabajos discográficos.

Nuestra memoria va guardando las sensaciones musicales que percibimos por el sentido del oído, el mismo, que nos hace gozar de las inquietudes de los creadores del toque flamenco, la mayoría del tiempo por la intuición, y cada vez más con la ayuda del solfeo, disciplina que le abre un campo más amplio de posibilidades para la expresión.


Sirvan los párrafos precedentes, para describirles las impresiones sobre el nuevo trabajo de Paco Serrano contenido en el Cd. “Catarsis”. El primer corte, es un tema muy comercial para hacerlo atractivo a todos los públicos, con el añadido de unos efectos especiales, pero con poco atractivo artístico.

Sin embargo “cruce de miradas” está cargado de arte, en el que escuchamos a un Paco Serrano concertista con pasajes generalizados por otros compañeros de reparto. Hay también a mi juicio, fuegos de artificio que lo desmerecen, falsetas monótonas que pueden defraudar a parte de los aficionados al dar excesivo protagonismo a los instrumentos musicales intervinientes.

En el desarrollo del tema “agua, fuego y sangre” el solista tiene un alto grado de convencimiento para inmiscuirse y salir airoso con un toque perfecto conseguido a base de la sabiduría atesorada a lo largo de estos últimos años.

He de ser sincero, no me gusta nada lo que figura como “tunante” porque percibo sonidos ajenos al flamenco. Pero no todo entristece, ya que la melancolía en apariencia nos conduce al núcleo principal de este trabajo, entre sones gaditanos, Paco Serrano es músico, maestro y protagonista del mejor toque con genialidad por alegrías con el añadido de una bella voz femenina cantando las cantiñas de “Pinini”, y le aplaudimos diciendo ¡Si señor, muy bien!.

Después de la tempestad marinera de las cantiñas, viene la calma con suaves susurros de las cuerdas con las que el concertista juega acariciando con sus dedos creando “reveses del alma” sin tener nada que destacar, pero que te sorprende alegremente con un soberbio desplante. “Isla de las esculturas” aquí participan en el juego todos los contenidos del diapasón con un toque irreprochable y moderno para que lo disfrutemos en toda su plenitud.

Se despide Paco Serrano contando con los instrumentos que le han acompañado en las sensaciones de cada momento. En definitiva, me quedo con lo positivo de la mayoría de los temas, en mi memoria se queda para siempre su toque por alegrías y cantiñas.