Carmen Linares, cantaora por excelencia


Opinión
Manuel Ríos Ruiz


Camerata Flamenco Project, es un conocido ensamble musical en lo más amplio del término. Ha sido creado para generar música a la búsqueda de la originalidad. Y a causa de la heterogeneidad entre sus componentes, dado que proceden del ámbito clásico y de los mundos jazzíztico y flamenco, conforman una singular fusión, al mezclar sus distintos bagajes y conocimientos en una interesante simbiosis, alcanzando una indiscutible brillantez en algunos de sus temas. En definitiva, una labor de vanguardia en torno al flamenco, de muy difícil concepción y de meritorio quehacer gustoso.

Y a lo largo de su concierto, titulado “Avant Garde” -presentado en el Teatro Circo Price- Camerata Flamenco Project va dando paso a sus artistas flamencos invitados, que se acoplan al número determinado para poner de relieve su arte. En este menester hay que destaca a Carmen Linares, la cantaora por excelencia, que demostró su maestría y poderío en una desgarrado tango y en la versión festera de la canción de Sabina titulada “Pongamos que hablo de Madrid”, alcanzando las ovaciones más largas y cerradas de la velada.

La bailaora Rafaela Carrasco también fue fuertemente aplaudida en todas sus apariciones en escena, plena de garbo en el braceo y elegante siempre en todos los aspectos, especialmente al interpretar las tonás. Y hay que significar el tango jondo ofrecido por El Falo, cantaor asturiano que merece una mayor atención por parte de los cabales. Otro de los invitados, el cantaor Antonio Campos, igualmente se lució cantando para bailar. En resumen, “Avant Garde” resulta un concierto digno de ser conocido y apreciado en lo que tiene de novedad y lucimiento.