Carmen Amaya, la biografía


Libros
Francisco Hidalgo Gómez
Ediciones Carena (2010)
Antonio Nieto Viso


Todas las biografías, que sobre Carmen Amaya se escriban son bienvenidas dentro del Arte Flamenco, puesto que, esta figura mítica del baile establece la frontera de un antes y un después de ella.

En dos largas jornadas me he leído este importante libro, el cual viene a ser hasta ahora, la más apasionante historia de aquella gitana de color de bronce del Somorrostro barcelonés; aunque sus raíces y ascendencia estén en Los Amaya de Granada.

Agradecemos a la editorial Carena, que haya tenido la valentía de publicar este tema a pesar de la crisis económica que venimos padeciendo. De entrada, lo recomiendo para que esté en su biblioteca, para consultarlo cuantas veces sea necesario, ante la avalancha de datos y anécdotas, que ilustrará al lector ávido por conocer una época de tristeza y necesidades que les tocó vivir a muchos artistas de distintas generaciones de españoles, tanto en el interior, como en el exilio, personas a las que nunca le agradeceremos lo suficiente su hospitalidad, para que se sintieran como en su casa.

El libro, ha sido escrito por el erudito, don Francisco Hidalgo Gómez, que aunque nació en Posadas, pueblo de la provincia de Córdoba, desde 1974 vive en Cataluña, donde ha desarrollado un prolífica labor de divulgación del Flamenco en la novena provincia andaluza, como a veces se dice de Barcelona y ciudades de su entorno, donde más de un millón de andaluces se marcharon buscando una vida mejor.

El señor Hidalgo Gómez, es un personaje muy conocido por los libros que ha escrito para dar a conocer un arte que está dentro de su alma. Desde aquí, le envío mi más sincera felicitación por este atrayente trabajo sobre la vida y la obra de Carmen Amaya, a la que ha dedicado muchas horas para confeccionarla con todo lujo de detalles, así el lector lo disfrutará en toda su intensidad, como me ha ocurrido a mi.

En 367 páginas nos ayuda, y nos pone al corriente sobre una figura que traspasó fronteras con su baile, y fue agasajada por los más importantes personajes del mundo, entre los que figura el presidente de Estados Unidos, Franklin Delano Roosvelt, que la recibió en su residencia oficial de la Casa Blanca.

El autor sitúa el libro en el año 1900, fin del siglo XIX, donde el racionalismo positivista y la confianza en el progreso, que en parte se vio truncado por dos guerras mundiales padecidas sobre todo por Europa, con un amplio recorrido por España en todos sus aspectos humanos.

En el capítulo, entre dos exposiciones, reseña todos los locales y tablaos de la ciudad condal donde el Flamenco se desarrolló para la diversión y el ocio con figuras tan importantes, como Silverio Franconetti allá por Septiembre de 1886, y también nos dice que Juan Breva, y don Antonio Chacón cantaron en esos establecimientos. Resulta muy meritorio, ponernos en antecedentes por donde transcurrió la niñez y primeros años de vida del personaje del baile antes de su nacimiento, y después.

Dice Paco Hidalgo, avalado por documentos, que Carmen Amaya Amaya, nació el 2 de Noviembre de 1913, en una humilde barraca, en medio de la playa del Somorrostro, mientras la luna y el mar se encabritaban por la tormenta. La madre, Micaela, no pudo ni parir en su hogar, tuvo que trasladarse a la del abuelo, tratante de caballos, había levantado con techo de hojalata. Aquí comienza la fecha y la leyenda de Carmen Amaya, hasta que muere a las nueve y cinco de la mañana del martes 19 de Noviembre de 1963. El acto del sepelio de su cuerpo, tuvo lugar a las doce horas del mediodía del 20 de Noviembre. Una tumba blanca, abierta tras veinticuatro horas de trabajo a toda marcha, recibió a la hija adoptiva de Bagur, y mundialmente célebre bailaora; sus restos mortales descansan en el cementerio de Ciriego en Santander, en el panteón familiar de su marido, Juan Antonio Agüero, donde fueron trasladados el 3 de Noviembre de 1970. Que según me contó el fotógrafo Pepe Lamarca, no con la dignidad que merecen, pero eso es otra historia.

A lo largo del recorrido de la obra, vamos descubriendo las enormes dificultades que tuvo que pasar, hasta conseguir la fama, y cuando saboreaba las mieles del triunfo, el estallido de la guerra civil de 1936-1939, la empujó al exilio, claro que en países como Argentina, Francia, o Estados Unidos consiguió dinero, fama, y prestigio como una de las mejores de todos los tiempos que fue.

La generosidad y sencillez de Carmen, queda recogida en esta inapreciable biografía de esta mujer menuda, todo nervio y fuerza, que se convertía en un volcán de fuego bailando sobre los escenarios. Todos los que la vieron coinciden en señalar que no nacerá, si es que nace, otra bailaora bailarina autodidacta como ella. Al menos, los que no pudimos alcanzar a conocerla, nos podemos hacer una idea de su categoría artística viéndola en la película Los Tarantos, y como cantaora en la discografía que grabo en Estados Unidos acompañada por el gran Sabicas, que fue su novio por algún tiempo.

En la prosa de del autor, queda marcada toda la trayectoria de la Amaya junto a todos los suyos que la acompañaron por los teatros y hoteles donde residieron. La variedad de vivencias contrastables históricamente, hacen que el lector quede informado de una forma de exponer la danza, el baile, y demás aspectos adyacentes con los personajes de una vida social con los que le tocó vivir solo para el baile y los suyos.

Lástima, que los errores tipográficos en algunos capítulos, pongan sombras a esta tesis doctoral, que podría ser calificada como sobresaliente cum laude.

Mi recomendación final, es que lean detenidamente, su interés se lo agradecerá, y al mismo tiempo conocerán mejor la vida de Carmen Amaya.