Botín de guerra


Libros
Miguel de Molina
Editorial Almuzara. 2012
Antonio Nieto Viso


En las numerosas ocasiones, que he tenido la suerte de hablar con personas del otro lado del Atlántico, especialmente de Méjico y Argentina, todos han coincidido en comentarme la fama y el cariño hacia Miguel de Molina, paradojas de la vida, en España fue casi un desconocido por mucho tiempo.


Agradecemos a la editorial Almuzara, que haya publicado la autobiografía de este gran artista español, contando con la coordinación de las memorias por parte de Salvador Valverde, y la investigación efectuada por Alejandro Salade. El resultado ha sido un excelente libro, muy bien cuidado en todos los aspectos; todo un tratado de sociología por aclarar las distintas etapas de la vida de este intérprete de la canción española y sus circunstancias de los años en que transcurre.

Con su repentina retirada en 1960 cuando contaba 52 años de edad, le dio tiempo a refugiarse en sus recuerdos para escribir sus memorias, las mismas que están contenidas en esta autobiografía, que el lector disfrutará y sufrirá al mismo tiempo las vicisitudes que tuvo que padecer, para poder triunfar tanto en España, como en los países a los que llevó sus espectáculos cargados de coplas y de coreografías.

Miguel Frías de Molina, ese fue su nombre propio, nació en Málaga, el 10 de Abril d 1908 en el seno de una familia humilde formada por Miguel Frías y Josefa Montañés; luego estamos ante un español, y un andaluz de Málaga por los cuatro costados.

El libro, lo componen veinte capítulos y una nota final, en total 283 páginas por las que podemos conocer todos los pormenores de esta intensa historia personal apasionante de principio a fin.

Estamos de acuerdo, en reconocerle a Miguel de Molina, que fue uno de los creadores y cantantes más famosos de la copla española, que se crió entre mujeres, y desde el principio de su adolescencia fue consciente de su homosexualidad que condicionó su vida, según podemos ver por lo que dice en algunos de los capítulos.

En 1931, obtuvo sus primeros éxitos en Madrid y Valencia, aunque donde de verdad saboreó la fama fue en Méjico y Argentina, país en el que falleció el 5 de Marzo de 1993, en su caserón de Belgrano; sus restos descansan en un panteón del cementerio de la Chacarita, muy lejos de su querida Málaga.

Para la posteridad, quedan sus más conocidas canciones, como: El día que nací yo, Triniá, Te lo juro yo, La bien pagá, y Ojos verdes; por fortuna conservados en los archivos sonoros y colecciones particulares.

El meollo central de esta biografía, que condiciona el resto, está en la página 131, donde relata que, que con la llegada al poder por el golpe militar del General Franco, fue denunciado por ser afecto a la República, y por su homosexualidad, fue secuestrado el 10 de Noviembre de 1939, en el Teatro Pavón de Madrid por un grupo de falangistas, que le propinaron una fuerte paliza, como aviso de lo que le sucederá posteriormente, el confinamiento en Cáceres y en un pueblo del Levante, con el añadido de no poder trabajar, hasta que tomó la dolorosa decisión de exiliarse en 1942 a Argentina, donde se quedó para siempre.

Reconoce al principio del libro, que él no sabía cantar Flamenco, aunque a algunos cantes les hizo unos arreglitos para ampliar y variar su repertorio, actitud que le honra por su sinceridad.

El ejemplar, se lee muy bien, es ameno, y atrapa al lector con cientos de datos y anécdota, tanto positivas, como negativas que le tocó sufrir tanto en Méjico, como en Argentina. Ganó dinero y se lo gastó, pero al final de su vida, disfrutó de una saneada posición económica, que para un solitario como fue, tuvo más que suficiente para vivir.

Miguel de Molina, cuidó especialmente sus puestas en escena con el fin de obtener el mayor lucimiento para agradar al público.

Después de su exilio, vino pocas veces a España; pero lo que más le agradó fue el reconocimiento de su patria en 1992, con casi ochenta y cuatro años, en que recibió en la embajada de España en Argentina, la Orden de Isabel la Católica, que le concedió nuestro Rey don Juan Carlos. En esta ceremonia, el embajador, entre otras cosas dijo: Don Miguel Frías Molina, va a llevar desde ahora sobre su pecho, lo que él siempre llevó dentro de su corazón, el recuerdo de España, un incontestable amor y una insobornable lealtad donde nació.

Aquí está solo un avance del texto, lo demás lo dejo para que lo descubran ustedes mismos en la lectura, un servidor les deja sus impresiones y algunas pinceladas de esta autobiografía de aquel gran artista que fue, Miguel de Molina.