Antología del cante por serranas


Discos Flamencos
V.V.A.A.
Manta ediciones (2009)
Antonio Nieto Viso


Comienzo, agradeciendo su apoyo al Flamenco, a la localidad gaditana de Prado del Rey, enclave situado en la Ruta de los Pueblos Blancos, entre las poblaciones de Arcos de la Frontera y El Bosque, donde la historia y la leyenda se dan la mano.

Hemos de destacar de Prado del Rey, que es un pueblo emprendedor, lo demuestra su más reciente historia, puesto que en el año 1900 tenía 107 almas, y en la actualidad viven 5968 habitantes; a esto, se le puede llamar evolución progresiva en cantidad y en calidad.

Ustedes se preguntarán, ¿Qué tiene que ver este comentario con el Flamenco? Según mi modesta opinión, sí, lo avala lo que viene a continuación. El cante por serranas es un rico estilo de nuestro patrimonio que se escucha en toda Andalucía, como dijo Ricardo Molina, la serrana es un cante que se formó recorriendo la Serranía en diligencia pasando por sus caminos y pueblos; luego no se formó en un sitio concreto, aunque si sabemos, que el gran Silverio ya las cantó en Sevilla, y que posteriormente, Pepe el de la Matrona, Rafael Romero, Antonio Mairena, y Fosforito, entre otros, la han completado hasta darle la forma definitiva.

Por otra parte, es cierto, que la escuchamos poco en los eventos, puede ser debido en parte, a que no le gusta a ciertos sectores de público, no por nada, sino porque hay que prestarle mucha atención para comprender sus matices, aparte del difícil aprendizaje por parte de sus intérpretes. Actualmente, la disfrutamos poco, y a veces se confunde con la liviana.

Las antologías del Flamenco nos han dejado muestras para la posteridad de la serrana en excelentes documentos sonoros. En ellas están las bases preestablecidas para su estudio.

Como amante y estudioso del Flamenco, felicito al Ayuntamiento de Prado del Rey, que desde el año 1975, de manera ininterrumpida está celebrando anualmente el Concurso Nacional de Cante por Serranas, pueden estar orgullosos de esta encomiable labor de engrandecimiento; son treinta y cinco años, ¡¡que se dice pronto!! Para mantener el entusiasmo de la afición y sacar adelante este proyecto que se hizo realidad el 19 de julio de 1975, que fue cuando echó a andar en paralelo con los grandes acontecimientos que ha vivido la sociedad española.

Para conmemorar el éxito de casi cuatro décadas, la Delegación de Cultura del Ayuntamiento, con la colaboración de la Agencia Andaluza para el Desarrollo del Flamenco, y de la obra social de Caja Sol, han presentado esta Antología del Cante por Serranas, que ha llegado a mis manos gracias al cantaor Pepe Alconchel, que se honra en participar con su arte. Hemos de destacar la colaboración desinteresada de los cantaores, guitarristas, y letristas, para esta obra en la que suenan muy bien las guitarras de Miguel Chamizo, Andrés Cansino de Málaga, y de Juan Antonio Gómez Niño de la Escalera.

A lo largo de diez cortes, hemos recorrido con nuestro oído todo un movimiento de variedades personales que he percibido con el máximo interés. Abre con el primer corte, el veterano Pepe Alconchel, que sirve de guía para otros cantaores más jóvenes que en seguida captarán los oyentes. Alconchel, en combinación con los acordes del excelente toque, nos recuerda a Silverio según la tradición, poniendo especial acento en el cambio de María Borrico.

La andadura musical la sigue Alberto Sánchez El Almendro, aquí la guitarra de Miguel Chamizo le guía perfectamente para que el cantaor jerezano se vea recompensado en su esfuerzo y coraje, que se le nota desde la introducción del primer tercio, hasta completar el esquema en la misma línea que ha expuesto Pepe Alconchel al comienzo.

Una mujer, Ana Suárez, busca con su voz reminiscencias menos ortodoxas, pero validas en la forma y en el fondo de escuelas ya superadas, que ella sabe embellecer de manera ortodoxa con el final con los verdiales. En el corte cuarto, nos encontramos con la firme promesa que es Antoñita Contreras, las veces que la he escuchado, siempre me ha causado una buena impresión. La aloreña se luce con sus excelentes facultades consiguiendo elevar los tercios para salir airosa en la lucha con el cante.

En el ecuador de este cd. antológico, está el cante de Carlos Armario, artísticamente, Carlitos de Bornos, que basándose en la escuela de Rafael Romero saca adelante una forma de expresión en la que se le nota que está a gusto elucubrando la serrana para sacarle un buen partido en los aires abandolaos, con el acento puesto en la manera que creó Frasquito Yerbabuena. El cantaor cordobés de Puente Genil David Pino, buen conocedor de este estilo, sienta las bases con tonos altos en la maestría flamenca que utilizan los intérpretes cordobeses. David Pino, estudioso, ha sabido sacarle el máximo partido a su serrana que completa con el cambio de María Borrico con adornos personales muy elegantes.

José Chamizo Mena, nos enseña otra manera de expresar lo difícil de este palo. Es lo bueno de esta Antología, donde prima la cantidad, la variedad y los personalismos, unos con más fortuna que otros. Juan Escot, nos canta basándose en Pepe el de la Matrona, que como sabemos, es el fiel transmisor del cante de Silverio y de Chacón. Escot ha hecho bien en beber en las fuentes claras del Cante escuchando los viejos discos de vinilo, que ha creído oportuno cerrar con verdiales bien ejecutados.

Una guapa y joven cantaora, como es Laura Vital, que está llamada a llevar el Flamenco por los escenarios del siglo XXI, va preparando el cierre de este interesante trabajo con la sabiduría adquirida a través del intenso estudio, Laura, nos seduce con la tradición y la innovación. Esta cantaora de la Baja Andalucía nos demuestra sus credenciales rematando muy bien con bandolás.

El punto final a esta interesante antología, lo pone Antonio Gómez Rubio, que se hace llamar El Ruiseñor de Paterna. Tiene una buena voz, y demuestra las muchas horas dedicadas a escuchar y la perseverancia en su afición, echa abajo el telón del cd. de un estilo rancio que necesita la comprensión y el apoyo de artistas y afición para subsistir. Esta es una importante obra. Ahora, corresponde a los artistas llevar en su repertorio la serrana, prestigiándola, se engrandecerán ellos mismos.