A través de tí


Discos Flamencos
Antonio Rey
Nuba Records (2007)
Pablo San Nicasio Ramos


Muchos de los grandes guitarristas de la actualidad coinciden en señalar a Antonio Rey como una de las grandes esperanzas de la sonanta. Lo dicen con insistencia desde hace tiempo, pero faltaba tener pruebas para hablar con conocimiento de causa.

Estaba claro que por edad, premios y trayectoria la cosa no podía ser un mero espejismo. Pero lo que también está claro es que con un disco no se puede hablar aún de este chaval en términos de figura.

“A través de ti”, por tanto, despidió 2007 siendo un recién nacido, un regalo de Navidad para los aficionados al toque flamenco y una nueva misión para los que quieren adivinarle los derroteros a las seis cuerdas.

Y la tarea de su análisis es compleja porque ¿sería justo ponerle el listón tan alto a Antonio Rey como lo pintan, sin esperar a un rodaje y maduración como artista? Es más, ¿él mismo buscaba, aparte de expresar y extender su música, situarse como la gran esperanza blanca de la guitarra?

Probablemente todos los halagos le den igual porque estoy seguro de que lo que buscaba, en primer lugar, era tener su disco en el mercado, parirlo. Y por eso sus bendiciones y agradecimientos a Gerardo Núñez, quien, desde que vio al madrileño, no dejó de ayudar a quien veía con futuro. En este caso a Antonio, pero la cosa sabemos que viene de largo, con él y con otros.

Lo mejor es ceñirse a los nueve temas que nos ocupan y lo que sea, seguro, sonará.

La rumba que da nombre al disco y abre el trabajo tiene una factura indiscutiblemente jazzera, quizá más que en ningún otro corte de los guitarristas actuales. Suena a nuevo precisamente por eso, porque profundiza mucho en esa tímbrica. Incluso más que en la flamenca. Teclados, vientos y contrabajo llevan mucho peso y es un diálogo a cuatro con las percusiones de fondo. El motivo es muy corto, simple en cantidad de notas, pero muy complejo en cuanto a recursos armónicos y técnicos. Sin duda es de lo más personal del disco.

“Chakiba” sin embargo, nos muestra muchas de las corrientes de las que bebe este madrileño. Luego, al final, hablaremos con extensión de ellas. Guadiana y Londro cantan aquí pero muy poco tiempo. Hay mucho lugar para oír unas bulerías de primera línea. De concierto puro y duro.

Una siguiriya, algo no muy habitual en los solistas, es lo que está en tercer lugar. “Fuente de Lágrimas” es original en su presentación, que también se hace despedida. A pesar de llevar percusión y violín, es solo un recurso para ambientar levemente. Se puede considerar una pieza solista. Antonio Rey ha comentado que, en su primer disco y siguiendo el consejo de su padre, quería mostrar sobre todo a su guitarra. Sin más. Y esta pieza forma parte de ese escaparate tan sobrio.

Por sabios consejos como ese y por mucho más, Antonio Rey dedica a su progenitor, Antonio también, la soleá del disco. Su padre es sin duda el mayor culpable de este fenómeno de la guitarra. Y creo que en esta pieza, cumbre a mi entender, el tocaor muestra lo mejor de sí. Técnicamente fantástica y, por sus contrastes, sorprendente.

La bulería “Tacones y Bordones” esta concebida aparentemente para una coreografía de baile. Tiene una larga y lenta introducción, como de despeje, de planteamiento de una historia. Antonio Rey ya ha compuesto en esta línea durante sus inicios y quizá observando el título comprendamos mejor la intención.

“Al tío Pepe” es la rondeña del sexto lugar. A Pepe Habichuela, guitarrista al que ha confesado su admiración. Pasaje musical que va a más en profundidad y en calidad guitarrística. La cumbre, el trémolo. Esa técnica dirá muchas cosas en el futuro.

“Cajita de música” son unos tanguillos, de nuevo al son del jazz. Y me pregunto ¿Ya no existe otra influencia posible para el flamenco? El hecho de que los músicos de la nueva onda solo tengan sus ojos en una dirección, pone “a huevo” a otros compositores hacer discos que luego se catalogan como “históricos” por juntarse con rockeros, hindúes, clásicos, blueseros… quizá parece que estos descubren la panacea cuando quizá los otros pequen de previsibles…

Sea como fuere, Antonio consigue una célula temática definida y unos tanguillos personales. Además, al no ser un tema de guitarra sola, el intérprete se da más a la búsqueda de timbres, fraseos y ritmos que dialoguen con los músicos que aquí intervienen. Más que a mostrar su técnica de lucha con la guitarra.

“Recuerdos”, otra apuesta del toque libre. Es una taranta en la línea de la rondeña, muy pura, para nada innovadora en lo armónico (queda poco por inventar, lo piensa él y lo creo yo). De metraje largo y técnicamente grande. Definitivamente este guitarrista está mejor solo. Como todos cuando sacan un disco de concierto. Es necesario distinguir las dos facetas del toque porque cada vez se están separando más y son tan complejas cada una, que pedirle a un tocaor que en un disco propio toque bien de las dos maneras se antoja fuera de lugar.

Cierra el disco Antonio “Con mi amigo y maestro David Cerreduela”. Bis a bis por bulerías. Fíjense en la introducción, la que va antes de que entren las palmas y la frenética carrera de estos dos “bichos”. Es la misma secuencia rítmica que oímos en el disco de “El Bola” y Jorge Pardo, en su siguiriya, pista 7. Por si acaso.

Con las palmas, lo apuntábamos antes, comienza un subidón de guitarra virtuosa, de guitarra además, madrileña.

Hay propina en el disco. Una décima pista de minuto y medio que no aparece en los créditos. De nuevo influida por el jazz latino y centrada en progresiones de dos en dos acordes. ¿Será su firma?

En el apartado “influencias de Antonio Rey”, hay mucho que comentar: lo más importante es que creo que es de los primeros guitarristas que, a pesar de que en la mentalidad hoy por hoy resulta imposible, en su guitarra no oímos nada que nos lleve directamente a la estética de Paco de Lucía.

Las influencias que nos podrían llevar al maestro de Algeciras paran antes en cuatro grandes nombres: Vicente Amigo, Gerardo Núñez, Tomatito y “Cañorroto”. Estas dos últimas muy entrelazadas.

Y que nadie se mosquee por esto porque el mismo Paco de Lucía, Manolo Sanlúcar o “Serranito” no se rasgaban las vestiduras cuando se tachaban de “ricarderos”.

De Vicente Amigo observo un sonido muy parecido, una gran claridad en la expresión. Se ve sobre todo en las primeras bulerías, en la idea estructural de la taranta y en los giros de la soleá. Además, el corte con David Cerreduela recuerda mucho al desarrollo de aquel “Querido Metheny” de Paco y Vicente.

Gerardo Núñez tiene que advertirse aquí por fuerza. Es uno de los “tutores” de Antonio y sus consejos en la grabación se notan. Además de poner parte de su grupo en las colaboraciones, la siguiriya lleva un aire “gerardista” total, los recursos armónicos del disco y el trémolo de la rondeña.

De “Tomatito” vemos la estética que resulta en la elección de las colaboraciones que elige Antonio, en el aire de sus segundas bulerías… y eso es algo que entronca directamente con el madrileño barrio de “Cañorroto”. El cante de Guadiana y Londro, la guitarra de David Cerreduela, las palmas de Kelian Jiménez… ahí vemos que Jesús de Rosario y Antonio Rey pueden compartir una idea del flamenco que les llevó juntos a la “Escuela de la guitarra” que Gerardo ideó hace no mucho, y que de momento les está llevando a subir peldaños.

Como decía el anuncio…todo esta conectado.

Parece claro que Antonio Rey quiere y puede. “A través de ti” debe ser una primera parada en su trayecto. Creo que la obligatoria para todos los aficionados aún está por llegar pero su viaje es largo y, quien sabe esperar es porque tiene la certeza de la victoria.