A Tiempo


Discos Flamencos
Rosario la Tremendita
Harmonía Mundi (2010)
Marcos Escánez Carrillo


Este era uno de los discos más esperados por esta redacción desde que la Tremendita se alzara en el Concurso Nacional de Córdoba con el premio Manolo Caracol, con unas bulerías por soleá extraordinarias. Posteriormente ha participado en numerosos espectáculos y peñas por toda la geografía nacional. Por tanto, lo que le quedaba era aparecer con su primer trabajo discográfico, y hay que decir que en la generalidad, ha satisfecho todas las expectativas.

En primer lugar porque no es un disco más… ya que Rosario abre su obra prima con algunas de sus propias composiciones, tanto en letra como en música. Este es un rasgo que determina un perfil artístico concreto, que la aleja de ser una mera intérprete para convertirse en un alma creativa, con todo lo que de proyección implica. Y es que la Tremendita es una de las cantaoras jóvenes que prometen un futuro marcado por los éxitos.

Es fácil identificar una evolución importante en muy poco tiempo. Su relación con artistas de primera línea se ha dejado ver de forma evidente, y esta circunstancia viene a demostrar que el flamenco, y más el de ahora, es un arte de profesionales, tal y como ha defendido históricamente el Maestro Morente. Pero también es cierto que en esa evolución se aprecia cierto sacrificio de la entrega para primar melismática y musicalidad. Y va en gustos, pero particularmente a mí me parece más auténtico y más natural esa capacidad de transmisión anterior que hubiera podido dejar entrever en algún momento del disco, en lugar de cubrir todo el espacio musical con lo que Josep Ache denomina “media voz” y que a veces da sensación de impostura.

La producción es notable y el resultado final es un disco fresco, pegadizo y de calidad, que se mueve de forma desenfadada entre la superficie y la profundidad.

“Mi alma vuela en silencio” es una rumba de su autoría, moderna y bien orquestada; continúa con “A Enriqueta la pescaera”, una bulería que acomete con el único acompañamiento de los pies de la bailaora Rocío Molina, y que resulta ser un alarde conjunto de las dos artistas; “Mi noche triste” es un famoso tango de Gardel y que Rosario agrega al acervo flamenco como aportación personal y todo hay que decirlo, exquisita; “Aires de Triana” es un polo rematado con una soleá de Triana, por lo bajo el primero y bien atemperado el segundo que somete a un ritmo acelerado y tensionado por el acompañamiento, todo con una clara influencia Morentiana; la bulería “Aire y cal”, también de su autoría fusiona armonías con influencias de Paco de Lucía y de Vicente Amigo, detalle que dice mucho de la capacidad de asimilación de las distintas estéticas del flamenco de esta joven artista; en la soleá titulada “Me obligan a mí a quererte” acomete estilos de Tío Chozas, Utrera y Cádiz, siendo el mayor monumento al cante del trabajo discográfico; en los tangos titulados “Chaqueta”, a modo de homenaje al cantaor que dejó sello en este y otros palos de compás, volvemos a encontrar importantes referencias musicales a Paco de Lucía aunque en el cante no se hacen excesivas concesiones a la modernidad; la nana “Principito” y la guajira “Los Encantes” son adaptaciones de la Tremendita que merecen la pena resaltar por su belleza y por su empaque; interpreta Media Granaína de Chacón y continúa con Granaína con ritmo a la que no aporta otra cosa que no sea una buena interpretación; y termina con “Verano”, donde se descubre una artista versátil, que se aleja del flamenco para entrar en la música melódica con solvencia y profundidad.

Se hace acompañar de las guitarras de Salvador Gutierrez y de Antonio Rey, el piano de José Reinoso, el contrabajo de Jordi Gaspar y la percusión de Roger Blavia, Juan Bervin e Issac Vigueras.

Cabe destacar como constante del disco una serie de melismas absolutamente novedosos y personales, aportaciones sinceras de esta joven artista al universo flamenco y que convierten este proyecto en uno de los más interesantes del año 2010. Merece la pena acercarse y conocerlo. Estamos “A Tiempo”.