Azuquita, viaje nocturno cañí


Reportaje
Jorge Sánchez




  • Azuquita
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Algunas veces, descubrimos en nuestra "ignorancia" algunos personajes, que han estado acompañándonos en esta ruta musical. Personas que se ven, que están, que muchas veces no sabemos quienes son, pero que afortunadamente han estado ahí. La vida del Flamenco, es de grandes nombres, pero también de personajes anónimos.

Víctor Bartolomé Portela, nace en Avila, en la "carretera" de Adanero, el 17 de Octubre de 1933 (77 años). Vive en el barrio del Puente de Vallekas, de Madrid.
Tiene una hija, Reyes.

El padre de Azuquita, fue tratante de ganado, siendo uno de los más potentados de la zona centro. Hace 50 años tuvo la Taberna "Guadarrama", en el mismo barrio madrileño. Por ella pasaron cientos de comensales, de las empresas de alrededor, pues contaba con más de 300 sillas. Era una buena época y la situación económica para la familia era muy boyante.

Un caso sin igual el del artista. Sin apenas estudios, cantaba y sobre todo bailaba. Todos se quedaban "abobaos" al verle. El se movía y se movía. Payo entre gitanos. Así, con algún otro sobrenombre "Emi Bonilla" y "Azuquita", actuaba en los Teatros de Cuatro Caminos y el Hotel Savoy, donde era muy habitual en las noches madrileñas.

Luego, su faceta profesional se fue por la fotografía. Entre baile y fotos, todos se "arrimaban". ! Y mira que se arrimaban ! Asiduos de él, eran, Bambino, El Chocolate, Porrinas, Manolo Caracol y todo el mundillo flamenco. La noche, la juerga y el juego eran muy habituales en esos años. Se vivía el día a día.

En los últimos años su lugar de encuentro estaba en la famosa "La Solea", taberna de reunión obligada del nocturno flamenco, donde siempre se marcaba unos taconazos. Ahora, con el cambio de dueños y fuera del entorno cañí, añora el local. Con todos sus años acuesta, hace fotos aquí y allá, bares, peñas, actos ... y pasea, las lleva, entrega y vuelta a empezar. Camina lentamente, su salud se resiente.

En una de las fotos, le vemos con Gonzalo Salazar, padre mítico de los Chunguitos y Azúcar Moreno, muy amigos y habituales el verles, en la zona del Puente de Vallekas.

Poco más de un hombre sencillo, humano, bueno, amigo de todos, gran conversador y que sigue viviendo en el Alto del Arenal, donde se le quiere.

Maestro, Azuquita, !va por ti!