8 Guitarras y… un piano.


Discos Flamencos
El Pele
World Music Factory (2008)
Pablo San Nicasio Ramos


Desde Córdoba vuelve “El Pele” a gritar. Y se trae de la mano a ocho músicos de primer nivel y una cantaora que está camino de ello.

“Ocho guitarras y… un Piano” es el disco que Manuel Moreno Maya propone para, como él mismo se ha hartado de afirmar, regresar por la senda de la pureza. Esa que no se sabe muy bien dónde está pero que parecía lejana tras su triunfal reencuentro con su Amigo Vicente en “Canto”. Álbum que, por otro lado, a mi me gustó.

En unos estudios rocieros y bajo la batuta del gran Isidro Sanlúcar, Pele ha sido capaz de reunir “by the face” a siete grandísimos guitarristas, a un enorme pianista y a la joven María Toledo para armar un disco. Parece fácil pero no lo es. Algo tendrá el agua cuando la bendicen. ¿No?

Nueve temas con el denominador común de la libertad total del artista. Que puede o no reñirse con la ortodoxia, según el cante que sea. Ya vendrán tiempos peores para la lírica. Desde que Vicente, Manuel e Isidro hicieran hace veintidós años “La Fuente de lo Jondo”, se supone que no se ponía tan derecho el quejío pelero.

“El Soguero”. Taranta y cartagenera con el fogoso Miguel Ángel Cortés a la sonanta. Sonidos muy primitivos, casi extraños en los tiempos que corren. Lo mejor, el inicio de la cartagenera. Tema que va de la mano de los otros que se mueven en esta vereda de la blancura flamenca: “Soleá del Olvido” con Juan Carlos Romero, “Marineros”, alegría que rellena Diego del Morao. “Carihuela”, malagueña con unos coros acompañantes preciosos (recuerdan a Estrella) de Sandra Carrasco y Macarena de la Torre y la bajañí del pirotécnico “Niño de Pura”. Y “A mi nieto”, fandangos que subraya Moraíto.

En total, un disco con letras y músicas que sobre todo rodean, circunvalan, con mayor o menor frivolidad, los orígenes flamencos de “El Pele” y de tantos cantaores.

En “Amigo Vicente” oímos un auténtico agradecimiento vital de “El Pele” hacia su amigo del alma. Con un Moraíto que incluso recuerda al de Guadalcanal en algún tramo de la bulería. A mí, lo dije arriba, “el Pele” me gustaba más haciendo este tipo de temas, con el compadre de fatigas. Creo que a Manuel le pega más ese estilo, actual, de grabar. Y sus incondicionales se dan por satisfechos

“Alfonsina y el Mar” (Otra de las modas recientes de los flamencos, la tradición sudamericana) viene metida por bulerías con un acertado Daniel Méndez, poquito a poco metiéndose en la élite.

La cumbre del disco está, a mi entender, en la siguiriya “Calle de la Memoria”. Donde se ve el talento de José Antonio Rodríguez. Guitarrista que entró de rebote en el disco tras la imposibilidad técnica de contar con Manolo Sanlúcar y que, sin embargo, se las ingenia para crear una monumental telaraña armónica que, de nuevo, le pone en el sitio de los grandes. Y que, por supuesto, consigue llevar a “El Pele” en volandas.

“Lucía” es el último de los puntales del disco. Zambra caracolera en forma de diálogo entre Pele y María Toledo, con la moderación del genial Dorantes. Autor también de los arreglos. Bonitas letras y curioso el soniquete que se saca María, desconocido por mí y que aplaudo.

Trabajo firmado en poco tiempo y que a buen seguro antecederá a otros en los que veremos al “Pele” más en la senda de “El Moro”. A mí, reitero, me parece que esa es más suya. Al tiempo…