Cuando escuché este
disco por primera vez pensé simplemente que no era
flamenco sin entrar en cualquier otra valoración.
Después de haberlo sometido al número mínimo
de audiciones que considero necesarias para poder tener
un criterio más o menos objetivo sobre la simpatía
que siento hacia él, sigo pensando que no es flamenco,
pero alejándome definitivamente de cualquier sentimiento
peyorativo.
“Un sentir“ es un proyecto comprometido, y desde
esa óptica, goza de todo mi respeto.
Musicalmente, creo que ahora se le llama Flamenco Chill.
Sinceramente, no sé lo que es eso, pero imagino que
será una denominación vanal y superficial.
En cambio, no es superficial utilizar trompetillas de carnaval
para dar término a una parodia en forma de tanguillos
sobre la figura de un ejecutivo ligón y perfectamente
actualizado, utilizar el sonido de las olas del mar para
posteriormente hablarnos de una especie de agua de limón
que aparece al atardecer y de la que se puede beber hasta
el nombre, o entender que “la respiración de
la madera / rasga los latidos de la tierra / que nos lleva
a hacer nuestra música / para que se unan las raices”.
EA! reivindica la importancia de la tierra, que vuela, respira,
quiere bailar, y es el verdadero motor de un sentir único,
de un mismo latido que es la base del compás de la
humanidad. Y para ello, intentan crear en este disco una
especie de entorno amigable, donde la denuncia se hace creando
aquello que es contrario a lo que molesta.
Y pienso que la mejor denuncia la hacen al recurrir a la
figura más universal de la literatura española
: El Quijote, al que vuelven a dar vida para reconocer en
su demencia la salvación a tanto desatino.
Profetas y caudillos,
pontífices y reyes,
con modos y sigilos de serpientes
barajaron los hilos de la suerte.
¡Quijote, tú no pases de demente,
quizás así te libres de la muerte!
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