Un disco que se plantea
íntegro con las claves del jazz, puesto que Pedro
Ojesto pertenece a ese mundo. Lo cierto es que a todos los
temas le da un toque especial, presentando construcciones
armónicas que se escapan de la tradicionalidad.
Para este trabajo, Ojesto se hace
acompañar de José Miguel Garzón al
contrabajo y de Fernando Favier a la percusión, y
de colaboraciones de lujo en algunos cortes como la de Ramón
el Portugués y Ana Salazar, Jorge Pardo, Ramón
Jiménez, Bernardo Parrilla, Bandolero y Pepe Troya.
El trabajo está salpicado de
guiños al buen gusto, demostrando que se puede hacer
fusión de conceptos musicales cogiendo lo mejor de
cada casa. Tomemos como ejemplo “La brisa”,
que resulta ser una bocanada de aire fresco con la voz de
Ana Salazar, o “Soniquete”, en la que hace un
homenaje a una bulería de Chicuelo que Miguel Poveda
grabó en su disco Zaguán.
En la siguiriya “Quiero”,
con la voz de Ramón el Portugués, hay que
pararse. Desde el punto de vista flamenco, sin duda lo más
interesante y rompedor del disco. La melodía sencilla
y sin floreo, denota el dramatismo de la seguiriya que remata
el cantaor extremeño, que está sembrao...
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