Con el sello La Voz del Sur, nos presenta
Juan Villar su último disco titulado “Quiero
pronunciar tu nombre”. Muy en la línea de casi
todos sus trabajos, simpatiza con los cantes de compás
y con la estética gaditana.
Observamos que el rajo personal y flamenquísimo
de Juan Villar sigue teniendo vigencia, sobre todo porque
no ha perdido la conciencia de la entrega y de la responsabilidad
artística.
El disco se compone de Rumbas, que pese
a dar título al disco no aportan gran cosa al trabajo,
Tangos muy bien orquestados, Alegrias que sin duda no son
las mejores de Villar, Tanguillos, Bulerias orquestadas
de tal forma que la guitarra pasa a un segundo plano sonoro,
pese a llevar el peso musical.
En los Jaleos extremeños, sin duda
lo mejor del disco, de gran profundidad, nos presentan un
tedioso sonido agudo de pandereta que llega a cansar. Le
siguen unas bulerias con letras grabadas con anterioridad
en otros trabajos del cantaor.
El corte donde interpreta
Seguiriyas y termina con la cabal, es aceptable en las formas
pero falto de tensión. También interpreta
Soleá por Bulerias, en la que lo más sobresaliente
es la guitarra del Niño Jero. Termina con dos fandangos
de muy aceptable ejecución, pero sin riesgo.
Asistimos con este disco de Juan Villar
a una de las líneas de evolución del flamenco
del último lustro de los años 70, demasiado
encorsetado de acuerdo con las tendencias del momento y
por tanto del gusto general. Ha habido quien no ha evolucionado
nada como Chocolate, Fosforito o José Menese, quién
como Lebrijano canalizó su inquietud evolucionista
hacia la fusión con otras músicas en un principio
hasta encontrar una fuente casi inagotable en la recuperación
versionada de la música tradicional infantil, o artistas
como Juan Villar, que aún siendo más jóvenes
que los nombrados, quedaron marcados por una época
de ostracismo para los vanguardistas. Quizá por eso,
se puede apreciar una evolución comedida, centrada
en la incorporación de elementos que no alteran en
absoluto la estructura musical del cante, de la voz, que
sigue fiel al conocimiento adquirido y a la tradición.
Aún con sus altibajos, es un
buen disco de flamenco, de los que últimamente tenemos
pocas oportunidades de escuchar.