Hoy recordamos este
estupendo disco aparecido en 1997, que empieza con una seguiriya,
lo que desde ya lo hace original. Pepe Habichuela es un
guitarrista que jamás hace alarde de su técnica:
en este disco prácticamente no hay escalas ni picados
llamativos y la expresividad musical está supeditada
a un pulgar fenomenal y un arpegio de una precisión
alucinante. Su toque es siempre claro, como agua fresca
y, aunque no abunda en matices, de una musicalidad y una
flamencura irreprochables.
No es para nada habitual
que un disco de guitarra flamenca comience con un toque
por seguiriya, claro que no, pero Pepe Habichuela se puede
dar este lujo porque “Amanecer”
es un tema de atractiva movilidad, acentuada por la percusión
del siempre fenomenal Tino Di Geraldo. De hecho, lo primero
que se oye es algo que Pepe Habichuela le dice
a Tino, pero que a pesar de los esfuerzos desplegados, sencillamente
no hemos podido averiguar qué es. Luego aparece el
tabla, magistralmente tocado, marcando el compás
con un delicioso fraseo, que da la entrada a una falseta
conocida pero trabajada con especial personalidad por el
guitarrista granadino. Luego de los rasgueados habituales
y nuevos timbres de la percusión, Pepe Habichuela
desarrolla nuevas ideas melódicas con la limpieza
técnica que siempre le ha caracterizado y algunos
acentos muy atractivos en los bordones. Nunca se pierde
en este tema la tensión y eso lo hace especialmente
interesante.
“A mi
Manuel” es una soleá con el sello
de Habichuela: cristalina y poblada de arpegios y ligados,
estos últimos como sacados de alguna soleá
mucho más añeja. No es Pepe de esos guitarristas
que se complican mucho en lo concerniente a la armonía
y su toque siempre huele a tradición, a marca de
la casa, a solera y vino maduro, y esta soleá no
es la excepción. El final, resulta algo abrupto tal
vez porque no hay mayor preparación ni anunciación
del mismo, con excepción de un ritardando
apenas perceptible en los últimos tres acordes.
“Recordando
Esencias” es el título de las alegrías,
en La Mayor y con cejilla al 2, en que Pepe Habichuela se
acuerda del maestro Sabicas de manera emotiva y graciosa
con alguna cita textual intercalada en el color de su propio
lenguaje. La redacción de cada falseta es alegre
y el tema muy entretenido, tanto, que se hace corto a pesar
de ser de los más extensos del disco.
“Habichuela
en Rama” son las bulerías que dan
título al disco. La autoría del tema es compartida
con Antonio Canales. Los coros están hechos por Juañares
y Negri y desde la entrada ya se advierte un ambiente de
fiesta, aunque el tempo no es particularmente rápido.
“Una vez me preguntaron de qué familia yo vengo
/ yo vengo de los Carmona” advierte una voz que sabe
a Ketama y que deja lugar a rasgueados muy sabrosos, secundados
por una percusión sensacional. Nuevas voces aparecen
y la guitarra se prodiga en falsetas cortas y sencillas,
de las que hay que poner cuando se acompaña al cante,
porque más que la guitarra son las voces las protagonistas
de esta bulería, arropada con mucho soniquete y mucha
intención y un coro final que hemos escuchado tantas
veces en fines de fiesta.
Nada mejor que una
rondeña para contrarrestar –si de eso se tratara-
a una bulería. “Canta la Guitarra”
comienza con una idea que pareciera haber sido arrancada
a la mitad de un tema, como si este hubiera venido desarrollándose
ya antes de sonar en nuestro equipo. Algún detalle
fugaz nos trae a la memoria a Don Ramón Montoya otorgándole
al tema pinceladas antiguas. El final nos sorprende nuevamente,
porque cuando se produce, Pepe Habichuela parecía
estar desarrollando una idea que aun no concluía
y daba para algo más. De todas formas, es uno de
los temas más bellos de este disco.
La soleá por
bulerías “Remate” viene
acompañada por el djembé de Bandolero, que
desde su sonido profundo marca los tiempos 12 acentuando
la intención de las palmas de Amparo, Toñi
y Loli Habichuela. El pulgar de Pepe se muestra aquí
particularmente brillante, lo mismo que su arpegio privilegiado.
“A Machuka”,
los tangos, tienen una entrada cautivante construida sobre
algunos armónicos y notas algo quedas en la mandola
de Josemi y el contrabajo de Víctor Merlo. Las percusiones
de Chaboli y Antonio Carmona se suman, luego las palmas
y el breve alzapúa con que entra la guitarra solista
y ya se arma un ambiente mágico, rítmico y
qué decir cuando aparece la voz de Potito: tangos
en su estado natural, coronado por un coro simpático
que dice: mira la del delantal bordado / la que se ríe
conmigo / esa es la que me ha gustao”. La mandola
tiene pasajes muy breves, pero que llenan de sabor este
tema, que nos parece lo mejor y lo más fuerte del
disco.
Para cerrar, se eligió
una taranta, “Hondo”. Es el
tema más largo del programa y exhuma oscuridad y
reflexión. Una vez más, un final inesperado
deja la sensación de que no había más
que decir o, en su defecto, que no había ganas de
decir algo más. Estos finales son los que a los oyentes
no iniciados les llevan a creer que en el flamenco la improvisación
es tan o más frecuente que en el jazz y que estos
temas son una reunión de ideas, pero sin un planteamiento
musicalmente dotado de una forma que las transforme en tema,
con exposición y desarrollo claramente perceptibles.
Sabemos que esto no es así, pero de todas maneras
llama un poco la atención que suceda tan a menudo,
especialmente en los toques más profundos de Pepe
Habichuela. No es al único que le ocurre, pero en
él parece notarse más porque tiene ideas realmente
hermosas y, curiosamente, siempre parecía haber arrancado
con un motivo nuevo y más bonito que los anteriores,
cuando pone el punto final con muy poca preparación
previa. Interesante si lo hace a propósito, y desconcertante
si es algo natural.
En general, nos parece
que “Habichuela en Rama” es un disco algo melancólico
incluso cuando va por fiesta, tal vez reflejo fiel del propio
Pepe, parco en palabras pero comunicativo y generoso con
su guitarra, dueño de un conocimiento cabal y una
experiencia sobrada tanto en el toque como solista, como
acompañando al cante. Uno de los grandes de la guitarra
flamenca de las últimas décadas.