Es imposible tomar pulso
de cuanto acontece en el mundo del flamenco, porque son
tantas y tan diversas las cosas que suceden, que nos faltarían
ojos, oídos y memoria si lo intentáramos.
Pero recuerden este nombre, aviven la memoria, Pedro Peralta,
apenas conocido aún, tiene cosas que decir…
Llama la atención
la nómina de jóvenes artistas extremeños
que declaran esta región, no ya como tierra cantaora,
que siempre lo ha sido, sino como zona que cuida y defiende
el arte flamenco, sobre todo si consideramos el perfil de
muchos de ellos que miran la tradición con pulcro
respeto. Pero este disco es un claro ejemplo de cómo
se mima este arte por allí, que es el volumen 13
de una colección vinculada al Festival Flamenco de
Cáceres.
Peralta, acompañado
de Perico de la Paula y Juan Manuel Moreno como segunda
guitarra, nos presenta un disco lleno de pulcritud y honestidad.
Soleá, Campanilleros, Minera, Farruca, Caracoles,
Fandangos y una Seguiriya que se grabó en directo
durante la XXIX edición del Festival Flamenco de
Cáceres en el año 2003.
Y digo honestidad porque
entre otras cosas, especificar en los créditos de
un disco los estilos de cada uno de los palos que aborda
es algo que hace muchos años que no es práctica
habitual; es más, es cerrarse la puerta de atrás
por la que poder salir ante el aficionado exigente (a veces
también absurdo), que exige la fotocopia de lo que
él conoce.
El acompañamiento
de Perico de la Paula es interesante sin ser un virtuoso.
Muy ajustado al cante, muy profesional y muy medido.
Pedro Peralta tiene una
voz laína, quizá en exceso, tanto, que hay
notas de paso duras para la afinación, pero afina,
y bien. Con un registro sorprendente, obedece a la estética
del desarrollo pausado gracias a las espectaculares condiciones
físicas que baraja. Alguien debería decirle
que con sus facultades puede probar otros caminos también
interesantes.
En este disco se destapa
como un gran cantaor de flamenco, “arrimao”
a las formas ortodoxas del pasado y con un extraordinario
futuro.