El sello “Universal”, dentro de su serie “Pa saber de…” ofrece en esta entrega una selección del palo más comercial y discotequero del flamenco: los tangos.
No podía ser de otra manera. Si se busca ir cante a cante (de los que se suelen incluir en los grandes pelotazos comerciales claro, aquí las tonás, las tarantas o las malagueñas como que no) se tenía que aludir tarde o temprano a los tangos.
Y por supuesto, había que meter a los grandes, en una u otra medida vinculados a este sello discográfico. Así que si alguien nota alguna ausencia en este álbum ya sabe las razones.
Tenemos delante nada más y nada menos que dieciséis cortes en un disco que, dicho sea de paso, podría ser interminable si uno se pone a buscar tangos exitosos de los últimos treinta años.
Podríamos dividir el CD en dos secciones. La de los cantaores antiguos y la de los artistas vivos o de más reciente recuerdo.
Todos con el denominador común de contar con los más reputados guitarristas en los acompañamientos.
En la parte antigua, o por lo menos la integrada por voces ajenas al mercado más fastuoso del flamenco, la del final del disco, encontramos a Enrique Soto Sordera, a Chano Lobato, Bernarda de Utrera (intuyo un progresivo revival de las hermanas Pinini), Luis de Córdoba, El Yunque en un corte magistral (con un increíble metal al compás de Serranito) y Juanito Villar.
En la parte que conocen hasta en el último rincón del país, daremos palmas con “El Pele” y Vicente Amigo en sus comienzos, José Mercé, Paco de Lucía, Carmen Linares, Tomatito (muy presente de una u otra manera en todo el disco), Juan Habichuela con Miguel Poveda, Marina Heredia, Pitingo, Duquende y por supuesto Camarón y su mítico “Soy Gitano”.
Corte este que inicia el disco y que quizá, podría considerarse como la quintaesencia de la estética actual. La que impera en la búsqueda de un concepto determinado y “universal” del flamenco: artista reconocido, de gran categoría flamenca, imagen impactante, grandes músicos a su alrededor, derroche de medios técnicos y de producción y…eso, muchos tangos.
Compacto para pinchadiscos de bares cañís, con pocas ganas de tarea y público con las ideas claras.