“Porque el arte no le debe nada a
nadie y se inhibe del tiempo y del espacio”
Esto lo decía David Broza en agosto
de 2004. Mucho antes, Broza fue nombrado embajador de buena
voluntad por UNICEF y demuestra que aquello no fue un golpe
de efecto grabando este trabajo en un estudio palestino.
Este israelí racional, este espíritu conciliador,
este cantautor que denuncia que la deshumanización
de la humanidad empieza en los aeropuertos, se acerca de
la mano del productor Javier Limón a la cultura musical
de Andalucia introduciendo en su disco dos temas dignos
de mención, simplemente porque son flamencos :
“Una flor en
Masada (Ruti)” que son unos tangos sencillos y melancólicos,
y “Así mi corazón”, unas bulerias
intimistas muy bien estructurada y reforzada por un coro
aunque carece de letra.
El trabajo no es flamenco, pero en estos tiempos que corren,
se agradece que alguien como David Broza, israelí,
nos recuerde que la mejor arma es un ramillete de paz y
una baraja de culturas. ¡Enhorabuena!
|