Eso,
justamente eso. Bach por bulerias, casi ná…
Seguro que hay más clásicos que se pueden
meter por bulerias o por tangos, pero hace falta el gustito
que demuestra esta mujer cuadrando melodías de música
mal llamada “culta” en la rígida estructura
de la buleria, entre las palmas redobladas y la voz, que
se pasea por las formas de Jerez y los Puertos.
Los que gozan de sensibilidad
ante cualquier tipo de música bien hecha, ahora tienen
la oportunidad de disfrutar de un trabajo de fusión
real y bien planteado.
Porque tanto como se habla y se ha hablado de la Fusión
y de la Con-fusión, aún no se ha fijado su
verdadero significado.
No sabemos si dicho
movimiento está referido a los instrumentos o a los
ritmos, a las personas o a su trayectoria…
Sea como sea, a mí
me parece una buena propuesta eso de coger a Bach y retorcerle
la oreja hasta que suene a Caña, se queje por Soleá,
retoce por Bulerías y sueñe por Nanas. Más
aún si se hace con un piano desposeído de
un espíritu egocéntrico, que da su sitio a
la guitarra, a la voz o al violín; todos con ajustadas
y oportunas intervenciones.
En este trabajo, la delicadeza
de la música de Bach queda tan patente como la fuerza
del flamenco cuando hace falta.
Y la sevillana…
¡exquisita!.
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