Distintas manifestaciones,
prácticamente simultáneas, han intentado revitalizar
la figura de Diego del Gastor en estos últimos meses,
y sin duda lo han conseguido…
La primera iniciativa tiene lugar con el disco del
sello RTVA titulado “Colección. Nuestro Flamenco,
Vól. 2”, que recoge algunos toques del maestro
de Morón; continúa el grupo “Son de
la Frontera”, que le hace un homenaje dedicándole
su obra prima y se culmina con este libro-disco de excepcional
cuño; amén de las muchas conferencias que
ha impartido el escritor e investigador José Manuel
Gamboa sobre la vigencia de su toque a lo largo del tiempo.
La obra escrita plantea la necesidad de contextualizar cada
periodo de la vida del guitarrista y lo justifica diciendo
que es necesario para entender la personalidad del artista.
El autor, que carece de afán de protagonismo alguno,
analiza el toque de la escuela de Morón y su historia,
con apoyatura de muchísimas fotografías de
gran interés y remata con una antología de
glosas dedicadas a Diego.
Pero si el documento escrito es importante, aún lo
es más el fonográfico, que contiene una serie
de toques, rescatados de su disco “Evocaciones”
y de algún otro single, que dan perfecta cuenta del
extraordinario arte del de Gastor, ya que sin ser un virtuoso,
poseía el aire de raíz más personal
de la historia de la guitarra. Una forma de tocar que podríamos
describir como “la flamencura hecha expresión”.
Una expresión cuyo relevo coge Jerez, pero que para
la expresión hace descansar todo el peso de la armonía
en el rasgueo. Diego dejaba el este peso en una sola cuerda,
en una nota, siempre fundamentado en el pulgar. Esa es la
gran diferencia y lo que distingue la genialidad de lo gracioso.
Este bohemio, que apenas quiso salir de su tierra, supo
hacerse comprender entre los aficionados y ha dejado ese
poso que sólo dejan los grandes, que nos hacen retroceder
en el tiempo en busca de ese encuentro con la raíz,
con la verdadera raíz del sentimiento más
flamenco, más profundo, más eterno.
Seguramente, con Diego empieza el verdadero concepto del
toque gitano, si es que esto existe, aunque está
claro que habrá quien confunda mi expresión
con el más amplio sentido de la palabra flamenco.
Qué le vamos a hacer…. “El que la pille
pá él”.
|