No es la primera vez
que hablamos del nuevo sonido de Paco de Lucía. Anteriormente
apareció en la voz que impresionó Montse Cortés
en su disco titulado “La rosa blanca”, y ahora
aparece en la obra prima de la Tana, otra de las voces del
último espectáculo del universal algecireño,
quien avala este trabajo con su producción y su dirección
musical.
No es despreciable, por tanto, tan magna
carta de garantía que ha servido, como no podía
ser de otra forma, para un espectacular lanzamiento mediático
de esta joven artista, baqueteada fundamentalmente en el
cante atrás de espectáculos de grandes figuras
del baile.
Su voz se caracteriza por tener unos altos
que no pierden la compostura en su desarrollo, por su riqueza
de matices, por su perfecta afinación y por, cómo
lo diría.... capacidad para desplegarse.
Impera en el disco el sentido comercial,
que llega a su máxima expresión en la rumba
“Tú ven a mí”, y que viene a ser
el reclamo del trabajo. “Por olvidar” resulta
ser una bulería de trepidante velocidad y exuberante
complejidad, con numerosos cambios melódicos y especialmente
difícil de cantar. Poco hay que añadir sobre
su aspecto jondo y su alto valor musical, a pesar de gozar
de bastante carga vanguardista.
Los tangos del Capullo de Jerez no suenan
lo mismo sin el eco de su voz. No obstante, la Tana consigue
la fácil identificación ya que ha asumido
y proyectado perfectamente las claves. Una interpretación
bastante aceptable, aunque seguramente conseguiría
mejor efecto si los parara un poquito.
Nos quedamos con ganas de escuchar a la
Tana por seguiriyas... Este es uno de los tributos que tienen
que pagar para con la industria discográfica aquellos
que tienen el oído educado al lamento. A lo mejor
por eso sustituyen la “r” de la “Seguiriya”
por la “d”, y acaba siendo una “¿seguidilla?”
esa especie de batiburrillo o “mix” de cantes
encuadrados en la estética gaditana (por lo menos,
en eso sí hay coherencia). Pero parémonos
aquí...
El compás de nudillos sobre la mesa
va haciéndonos entrar de forma inteligente en el
soniquete, marcando la transición con la bulería
de Cádiz. ¡Madera hay!, y por lo menos, apunta...
hasta se atreve con la cabal de los “moritos a caballo”,
aunque... claro, sin más intención que “apuntar”.
Otra cosa es valorar la composición
desde un punto de vista musical. La mano de Paco debe estar
marcando el camino, porque un milagro como este sólo
puede hacerlo un maestro como el de Lucía.
La rumba “La causa de todos mis males”
es justo eso: una rumba que busca como todas las rumbas
instalarse en el oído de quien escucha. Es una rumba
pegadiza en donde la Tana consigue registros verdaderamente
hermosos.
“Enamórame” es una copla
por bulerías bonita, aunque falta de tensión,
y que da paso a una joyita del flamenco contemporáneo.
La soleá es un palo en el que artistas del “Cante
atrás” acaban siendo verdaderos Maestros. Aquí,
la Tana, aunque breve, tiene tiempo de todo, y además
saca a pasear casi todos los matices que su voz es capaz
de registrar. Diego el Morao está “sembrao”
aquí; curioso, si tenemos en cuenta su planteamiento
en la soleá que acompañó a Montse Cortés
en su último disco.
“La bombonera” tiene muchísima
“moya” musical. Tangos con el cartel de “para
todos los públicos”, que incluso recuerdan
los aires canasteros de la del Revuelo, en lo que viene
a ser una nueva demostración de la riqueza de matices
de esta joven artista, al igual que en el remate del trabajo,
una bulería intimista, vanguardista, casi una copla,
muy de industria.
La figura de Paco de Lucía en el
disco es innegable. Se trata del sonido impuesto por el
Maestro de maestros de la sonanta en su última obra
discográfica, sonidos que se deslizan sobre un ritmo
trepidante, con mucho contratiempo y mucho corte, con virtuosismo,
esta vez requerido incluso a la voz, y con flamencura. Estamos
ante su primera producción y dirección musical,
y promete desarrollar una carrera fructífera y esplendorosa.
Una carrera que se multiplica hoy y se multiplicará
en el futuro. Inició Montse Cortés, continúa
la Tana, pronto será Duquende.