Juan Carmona y la Orquesta Filarmónica de Bulgaria,
con la colaboración de Diego Carrasco, Pepe Luis
Carmona, La Macanita, Esperanza Fernández, Guadiana,
Diego Amador, Joaquín Grilo…
Como dice el autor : “Podía traer a mi música
otra dimensión componiendo una obra que une, por
primera vez, el mundo de lo escrito y de lo oral, se entrecruzan
y se embriagan de perfumes orientales, andaluces y sinfónicos”.
Las anteriores experiencias sinfónicas lideradas
por flamencos han resultado ser pequeños escarceos
con respecto a este ambicioso proyecto musical en el que
este guitarrista flamenco escribe para una
orquesta.
Juan Carmona, sin ser Habichuela, después de haber
grabado varios discos en el pasado y de ganarse el respeto
de los flamencos más recalcitrantes, ha escrito su
nombre con letras de oro en la historia de la música.
Con
este disco se abre de forma definitiva una nueva dimensión
musical para el flamenco. Una dimensión que provocará
y forzará que todos los flamencos, artistas y aficionados,
nos tengamos que poner las pilas. Una dimensión,
para la que seguramente no estamos del todo preparados,
y en la que no podrán profundizar la mayoría
de los músicos flamencos consagrados.
Si hace tiempo que para escuchar flamenco apreciando los
matices hacía falta un aparato de música de
bastante calidad, con este proyecto pasamos directamente
a la urgente necesidad de la Alta Fidelidad.
Ahora, que mientras escribo estas letras estoy escuchando
el disco por enésima vez, sólo puedo exclamar
como lo hice la primera vez que lo pinché : ¡¡¡
Mira que es difícil meter a toa esa gente por bulerías
!!!.
El guitarrista francés con ascendencia andaluza
se hace acompañar de algunos artistas emblemáticos
del flamenco actual, aportando cierto poso de solera y riqueza
jonda, y la verdad es que no sobra, pero tampoco era imprescindible.
Juan Carmona crea un ambiente propicio para su intención
musical y flamenca; sabe crear la tensión necesaria
para robar la atención y la expectación del
oyente; sabe incrustar el desarrollo armónico en
la atmósfera flamenca que va creando; conoce la plataforma,
la explora, la domina y la propicia.
Una verdadera sinfonía, flamenco de verdad, y encima
profundo y bonito. En su justa medida, la guitarra siempre
protagonista de esta culta aventura sinfónica. ¡¡¡
Mira que es difícil !!!.