El registro de José
de los Brezos es tan parecido al del malogrado Camarón,
que sorprende sobremanera. Esta es su obra prima, y el tipo
de música que propone condiciona tanto como el exceso
de instrumentación.
No dudo que los intereses
comerciales del sello discográfico han pesado más
que los gustos del propio artista a la hora de elegir los
temas, pero la sensación que me queda es extraña.
No es bueno andar enquistado en la estética del “Soy
Gitano” por el superficial afán de vender,
siempre y desgraciadamente enfrentado con la calidad en
el arte.
Si el inicio del disco
suena a discoteca barata, los temas que le siguen suenan
a melodías facilonas sin otra pretensión que
ser pegadizas, y moviéndose en la frontera con la
copla. Rumbas “loleilo” con batería,
guitarra eléctrica y demás aderezos lo confirman.
Desde que José
de los Brezos saliera en televisión sorprendiendo
por su metal y por haber asumido como suya la estética
del Camarón más genuino, ha pasado tiempo
suficiente como para esperar de su disco lo que curiosamente
ofrece en muy pocos de los cortes.
El 5, por ejemplo,
titulado “Recógete el pelo”, aunque en
el disco aparece con “j”, son unos fandangos
bien planteados…En cambio, en la alegría,
corte anterior, con una melodía que pretende ser
nostálgica, y que por abuso y por aburrimiento resulta
pesada, no llega a ajustar la voz. El resto del disco adolece
del abuso de la rumba y del tango.
Utiliza en todos los
cortes los mismos argumentos musicales, todos aprendidos
de Camarón, sin ninguna aportación personal.
Y siempre abusando de registros excesivamente altos para
su tesitura, que no le permiten subir con solvencia cuando
la melodía lo requiere. La consecuencia es sencilla,
la monotonía del sonido sólo se rompe con
el sufrimiento del artista por dar una nota alta.
No soy amigo de dar
consejos, pero yo cambiaría de asesor.