Grabado en India, España, Alemania y Polonia, este disco que fusiona guitarra flamenca con música india, producido por el guitarrista polaco Miguel Czachowski y Vishva Nirmala Dharma, ha sido toda una sorpresa desconcertante para mí. Mientras las producciones de diseño del “flamenquito” en España llevan ya dando vueltas en el mismo callejón sin salida, convirtiendo el arte en fórmulas predecibles, la originalidad de este proyecto ha sido toda una bocanada de sonidos frescos para mis oídos saturados por las mencionadas fórmulas ya cansinas. La rumba Raag&Olé que abre el disco combina con fortuna el raga indio con el sonido moderno del jazz flamenco. Nagpur es el siguiente tema que asocia el“dhun”, forma instrumental india, con el ritmo de sevillanas, presentando ambos similitudes que permiten pasar de uno a otro con naturalidad. La soleá por bulería Herencia hindú combina el ritmo “Ektal” que es el primero establecido en la música india clásica, con ciclos de 12 tiempos, con el de la soleá por bulería cuya clave rítmica como es bien sabido, también consta de ciclos de 12 tiempos. La diferencia entre ambos ritmos reside en la distribución de acentos, por lo que la fusión ahora ha permitido crear un nuevo ritmo sobre ciclos de 12 tiempos. Taliquete es el título formado con “tal” y “soniquete”, ambas palabras india y flamenca que designan la importancia de la estructura rítmica en ambas culturas musicales. Se trata de una improvisación vocal e instrumental sobre el ritmo de bulería. Mohabbat ka Khazana de nuevo combina la antigua melodía pakistaní“gawwali” sobre el ritmo de tango, con un resultado realmente asombroso por su naturalidad. Gujari Todi es el tema siguiente, un raga clásico interpretado por el sitar, las tablas y la tanpura, donde la improvisación tiene una parte importante y va creciendo a medida que avanza la interpretación, hasta conseguir el climax deseado.La música india tiene también una exclamación equivalente al olé español para expresar el entusiasmo a ritmo: Kyabathe. Es precisamente el título del tema siguiente, unas bulerías donde guitarra flamenca y sitar dialogan sobre una base rítmica de palmas, zapateados y tablas. La zambra Indialucia que da nombre al Cd consta de dos partes: una de guitarra sola sin ritmo a cargo de Miguel Czachowski, y otra donde entran el sitar y las tablas para completar la guitarra en un obstinato rítmico sobre la característica melodía oriental del toque de zambra. El disco termina con Amanecer, un martinete muy especial ya que lo interpreta el cantante hindú Prasad sobre una vieja escala india llamada “bhairav”, un artificio quizá demasiado forzado, ya que la similitud con el cante por martinete es casi ausente.
El disco va acompañado de un libreto en inglés que describe cada tema y las pretensiones de Miguel Czachowski, que no son otras que haber estudiado el flamenco y la música india durante varios años y haber buscado las raices comunes de ambas culturas musicales. El planteamiento antropológico es claramente gitanista, pero no a la manera española, sino a la manera europea y americana, la que no duda del origen hindú del flamenco, vía la diáspora romaní. Este planteamiento casi decimonónico y marcadamente romántico presta hoy a sonrisa y es claramente insostenible, ya que niega al territorio de origen -en este caso Andalucía- cualquier o muy escasa intervención en el género. Uno más de los estragos del hermetismo en la mentalidad europea y americana, donde a pesar de ser andaluces, parece que se cree que los gitanos de esta región poco más que vivieron en la luna, completamente ajeno a su entorno. Pero en los textos no reside el interés de este disco, bien al contrario, en su nueva propuesta de combinar formas musicales diferentes y similares, consiguiendo un resultado bastante natural y escasamente artificial. Un disco en resumen que completa el trabajo iniciado en este sentido por Pepe Habichuela.