Todos,
de una u otra forma, hemos paseado alguna vez por una feria
pequeñita de algún pueblo cercano o de algún
barrio próximo, y hemos experimentado cómo
nos asaltan a cada paso un montón de agentes externos
que curiosamente, y a pesar de tratarse de estímulos
tan dispares, nos son especialmente familiares.
Es curioso al mismo tiempo
que entrañable, que en apenas cien metros podamos
estar sometidos a tantos recuerdos, tantos sonidos y tantos
olores de infancia; que si el algodón de azúcar,
que si la sirena del tío vivo, que si el olor a almendra
garrapiñada, que si el turrón duro, que si
los cochecitos de choque, y tantas caras conocidas que no
envejecerán nunca.
Pues eso es Flamenco Woman. Un paseíto
por una fiesta de barrio con atracciones de toda la vida,
que si el vinito de Málaga, que si la rifita de boleto,
que si el tren de miedo, que si el cachito de coco; y otras
más modernitas que acarician los deportes de riesgo
como puede ser el “puenting” y cuyos nombres
comerciales nunca llegaré a aprenderme.
Estos 17 cortes distintos
de 17 mujeres distintas pretenden hacer un recorrido por
el flamenco más variado. Algunas de las voces femeninas
más genuinas del flamenco tradicional nos traen sonidos,
olores y recuerdos de infancia, y otras voces de última
generación con un estilo más vanguardista
nos provocan emociones harto conocidas pero siempre renovadas.
Unas y otras nos permiten disfrutar de la novedad del “redescubrimiento”
constante del flamenco.
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