¿Puede ser el arte que reinventan
estos jóvenes músicos españoles un
desorden de estilos musicales que mezclan sin ningún
tipo de vergüenza el flamenco con el jazz o el jazz
con el flamenco?, ¿o expresan sin el pudor que la
genialidad les otorga, sabias alianzas inventadas para apropiarse
de las formas separadas de su cultura musical y medio histórico?
Sea como fuere el jazz y el flamenco, aun naciendo en espacios
geográficos distintos, padecen en sus orígenes
connotaciones sociales racistas, persecutorias y esclavistas,
dando obviamente lugar a manifestaciones de liberación
y creación cultural diversas, como pueda ser en este
caso; la música de jazz en una orilla del atlántico
y el flamenco en la otra.
Si bien fueron los músicos norteamericanos los primeros
en acercarse a nuestro flamenco para fusionar o mezclar
con su autóctono jazz, con menor o mayor acierto,
serán los músicos españoles los que
den mayoría de edad a este estilo musical llamado
<flamenco-jazz>, que no ha hecho mas que empezar y
del que se espera una larga y saludable continuidad.
El atractivo de este estilo o modo de expresión musical
lo van a poder disfrutar en este vuelo de perfecto equilibrio
que ofrece la escucha de esta apuesta-- acertada una vez
mas-- de grandes músicos, interpretes y compositores
de los sellos de Karonte Distribuciones.
Abriendo y cerrando el disco, como no podía ser de
otra manera, el máximo exponente del flamenco jazz
en la actualidad; Chano Domínguez. Comenzando con
un Tango “Sólo con Verte” compuesto por
el propio Chano y mezclado y cantado por Chonchi Heredia.
Y terminando con un lujo de arreglo sobre “El Toro
y La Luna” donde el lenguaje del jazz y el flamenco
se funden de manera impecable.
El genio interpretativo del pianista Pedro Ojesto firma
dos temas; el segundo de este disco “Tarifa Estambul”
donde el suspiro árabe tan enraizado en nuestro flamenco
nutre esta composición jazzística dándole
colorido y belleza musical. Y el tema 11, “La Brisa”,
donde acompaña con su trío a la hechizadora
voz de Ana Salazar salpicando y adornando de mágicos
matices esta pieza.
El guitarrista jerezano Juan Diego
firma el cuarto tema: “Vapor de Cai”. Como escribió
José Mª Gamboa a modo de comentario del disco,
un tanguillo “con un toque mesurado y elegante, inteligente
y diferente”. Si a esto le sumamos un acompañante
de lujo que sólo aparece en obras singulares, propias
y ajenas, como es el maestro Jorge Pardo, sobran las palabras.
Mejor escuchar.
El pianista Henry Vincent firma el sexto
tema del álbum “Colores del Mediterráneo”impregnando
esta obra flamenco-jazzística con la sutileza y encanto
del mar que da nombre a tan entrañable composición.
El séptimo tema, “De Luna Blanca”, es
una rumba del guitarrista Carlos Piñana doblado con
la guitarra eléctrica y acústica de Chema
Vilches. Ejecutan, quizá, la pieza más arriesgada
en cuanto a instrumentación se refiere, dotando al
tema de un aire jazz-rock-flamenco. El toque genial de Carlos
pulsa, ejecuta y reviste la composición de una gran
belleza.
El guitarrista madrileño Agustín Carbonell
se cobra otra rumba llamada “La Rumba de Pancho”.
Heredero de dos grandes guitarristas: el pasado representado
por Sabicas y el presente de Paco de Lucía. Carbonell
deja patente su maestría y originalidad incorporando
novedades como el tres cubano en una pieza flamenco-jazzística.
Originalidad también en el siguiente tema del disco“Jun
Ping in Trebujela”del trío gaditano Saguiba;
saxo, guitarra y contrabajo en una composición tan
llena de fuerza como de alegría.
El pianista Alberto Conde nos deleita con “Judería”.
: ¿Puede un músico gallego suspirar morunamente?.
Alberto consigue plasmar extraordinariamente en esta composición,
los orígenes de la música popular española
con la cultura judía que durante tantos siglos flirteó
y reinó por nuestros campos, aderezado con gran rítmica
jazzística.
“Entre Piedras” es el adelanto de lo que será
el próximo disco del compositor, arreglista y percusionista,
Guillermo McGill. Toda una obra de sonoridad rica y plena
donde con maestría inusitada se fusionan las líneas
melódicas dentro de la textura musical sin producir
contrastes entre los estilos jazzístico y flamenco.
Una obra mayor que invita a escucharla con detenimiento
y deleite.
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El respeto a las formas de este estilo
musical con el que tratan los músicos cada una de
las composiciones de este disco esta ligado a la inventiva,
espontaneidad y habilidad de la ejecución de los
mismos. Brillantemente cargada de una improvisación
continua, una imaginación desbordante y una vivacidad
de mente repleta de fantasías que absolutamente a
nadie dejara indiferente.
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