En esta edición aparece traducido al castellano,
aunque ya apareció en 1996 en su lengua natural.
Tras la lectura del Prefacio, la reflexión
está cantada. Tantas veces hemos pensado y hemos
defendido que el flamenco es una filosofía de vida,
una forma de entender las cosas, y ahora que nos encontramos
con un texto que intenta analizarlo desde esta perspectiva,
nos parece extraño y casi fuera de contexto.
Y dicho esto, el autor, cuyo nombre intento
no repetir por temor a equivocarme, viene a resumir el trabajo
en el prefacio; muy logrado, por cierto, a pesar de tener
un conocimiento lo suficientemente exhaustivo de las tendencias
filosóficas más vanguardistas como para no
meterse en “camisa de once varas”.
Pero no se corta, y se pone delante del
toro, y lo coge por los cuernos en cierta medida…
y con cierto éxito…. E intenta dilucidar si
las preferencias políticas de los flamencos son de
derechas o de izquierdas, muchas veces por el propio aspecto
que presentan éstos, o reduce los acontecimientos
flamencos en dos tipos: la reunión masculina para
beber y cantar poesía y las carnavelescas ferias
en las que “las mujeres disfrutan bailando lejos de
las convenciones que normalmente constriñen sus vidas”.
¡OJÚ!
Lo cierto es que sí da en la diana
cuando dice que “la flamencología tradicional
ha permanecido demasiado cerca de la música y de
la gente sobre la que versa y se ha comprometido demasiado
con ambas”.
Y canta “Bingo” al afirmar que
“cuando empezamos a hablar científicamente
de un género, un estilo o un objeto cultural, empezamos
inevitablemente a acordonarlo y a apartarlo de todo lo que
no es, preparando así el camino para el tratamiento
<<objetivo y abstracto>> de los fenómenos
culturales”.
Curiosamente, y pese a defender que las
múltiples definiciones existentes están politizadas,
el autor irrumpe en el ámbito de la descripción
de las cosas con estereotipos algo manidos y ya en desuso.
La tesis de la política corporal
del flamenco es, cuando menos, interesante. Se parte de
una máxima : el flamenco es una música apolítica,
pero plagada de política corporizada, no intencionada.
Aún así, su preocupante tendencia
a la estandarización y a la clasificación,
es propia de un científico. Desde el punto de vista
del estudio, es ineludible, pero se obvia el arte, entonces…
Por ejemplo, cuando a l hablar de la orientalización
hace referencia a los tangos árabes que cantaba Lole
en los años 60, indica que dicho cante estuvo al
servicio del modernismo y del romanticismo, y pierde de
vista que Lole lo aprendió de su madre, La Negra,
que se crió en el Norte de Africa y dicho cante acabó
siendo parte del repertorio familiar, lo que supone un fuerte
componente de tradicionalidad, muy alejada del concepto
del modernismo. Es decir, que presenta una aparente falta
de rigor, por tratarse de un estudio sectario, cuando afirma
que con estos tangos se resaltaban los lazos de unión
entre los andaluces contemporáneos y sus antepasados
islámicos.
Rigor del que hace gala en toda la obra…
Incluso cuando dice que el flamenco fue “un género
de canto urbano astutamente comercializado, que fue promovido
con éxito tanto entre los turistas como entre las
clases medias del país” o al defender la idea
de que las grabaciones fueron decisivas para legitimar el
flamenco, centrarlo, clasificarlo y configurar el modelo
para posteriores aprendizajes.
Afina… y mucho, al decir que las grabaciones
se han convertido en “significados” mientras
que las actuaciones en “significantes”, es decir,
que se ha invertido el sentido original de la grabación
que en definitiva, era representar una actuación.
El tratamiento que hace del gitanismo es
objetivamente cierto, aunque no lo explica todo. Y conectar
el cante con la memoria a través del término
“hábito” es simplemente, sobresaliente.
Termina con un análisis contextualizado
de la serie Rito y Geografía del Cante, atendiendo
al momento histórico en el que se desarrolló
y las circunstancias que lo hicieron posible. Claro que
otro gallo le hubiera cantado si se hubiera dejado guiar
un poco más de los comentarios de aquellos que hicieron
posible dicho proyecto.
Estudio
realizado por Romualdo Molina (Pincha aqui)