La
apuesta a la que el hijo del gran Manuel Soto “El
Sordera” nos tiene acostumbrados es ritmo, ritmo y
más ritmo. Y para prueba, un botón. En su
último trabajo discográfico encontramos 4
bulerias, 5 tangos y una alegría.
Su acompañante habitual, José María
Molero le acompaña sólo en dos temas. En el
resto es Manuel Parrilla quien asume mayor protagonismo,
sin contar las colaboraciones de Moraíto y su hijo
Diego.
El parecido de determinados registros con los de su padre
es espectacular. No obstante, sería injusto por mi
parte intentar obviar lo “ageográfico”
que se está volviendo este artista, ya que en su
forma de cantar no encuentro claves que lo sitúen
en ningún sitio en concreto. Y no es que esta cuestión
deba tener demasiada importancia, aunque sí es cierto
que la adquiere cuando la asociación con Jerez y
su pertenencia a una de las familias con más raigambre
del barrio de Santiago, resulta ser uno de los reclamos
comerciales más importantes de su imagen como cantaor
flamenco.
Las claves de este disco se basan en utilizar músicas
tradicionales con estribillos cortos y pegadizos. Y es en
estos donde encontramos la verdadera creatividad, aunque
también tiene cierto valor creativo la combinación
de estilos.
Encontramos que en “Sale la luna”
entremezcla la bulería con la alegria, siempre en
compás de bulerias; que en la bulería “La
plazuela” intenta hacer un recorrido por los estilos
de Jerez más vanguardistas, o que en los tangos “No
te lo vendo” recurre a los estilos conocidos como
de la Repompa, en los de título “A Extremadura”
recrea algunos juguetillos atribuidos a la zona, y en “Pañí”
plantea una visión actualizada de algunas músicas
que magistralmente cantara en su día la Niña
de los Peines.
La alegría “Pá vestir santos”,
es una creación de José María Molero
con reminiscencias de cante rancio en perfecta simbiosis
con la nueva estética impuesta por José de
la Mercé. “Salistre”
es una bulería con la que intenta recorrer las zonas
costeras de la provincia de Cádiz. Quizá sea
aquí donde más identificación se le
vea con la provincia.
En resumen, un disco puramente
rítmico, que resulta ser un fiel reflejo del concepto
musical actual, que fundamentan la chispa en los estribillos;
bonitos y cortos, flamenquitos, en definitiva. Un disco
que cuanto más lo escuchas, más te gusta,
a pesar de ser sólo forma.
|